Si fuera cierto sería inadmisible

Ha trascendido por estos días que Uruguay ofrecería un “trueque” a la Argentina, concediendo energía eléctrica a cambio de “paz para el puerto montevideano”. Como nadie se ha adjudicado la autoría de esta versión, ponemos en duda su veracidad, pero aún así, creemos que merece hacer algunas consideraciones sobre la misma, porque nos parece un disparate y una posición si se quiere rudimentaria en el relacionamiento diplomático.
En primer lugar, sería manejar las relaciones internacionales como si fueran negociaciones en un boliche, te doy esto a cambio de aquello. Aprovechar la coyuntura de crisis por la que atraviesa el vecino país en materia de déficit energético, para “presionar” una salida a otro problema, sería además poco ético.
Creer que una nación pudiera ceder a este tipo de extorsión, porque no es otra cosa que eso, aunque se la quiera maquillar es casi ridículo, al menos nosotros no aceptaríamos jamás que un gobierno uruguayo, sea cual fuere, negociara bajo presión, comprometiendo una decisión “al vil precio de la necesidad”.
Queremos pensar que esto no es así, que no caeremos en la ridiculez -por no llamarla de otra manera – de pretender que Argentina acepte dejar de lado lo que presumimos que debe ser fruto de una posición estudiada y analizada debidamente, para recibir a cambio un “pago” en energía.
Queremos en cambio creer que la Cancillería y el gobierno uruguayo son capaces de tener un acto de grandeza, ofreciendo al vecino país la energía que pudiera estar sobrándonos -aunque no se debe desconocer que hay zonas del país que han quedado sin luz en estos días – pero sin acuerdo “extra” alguno, y sin exigencia ni pago excepcional de tipo alguno.
Esto es mostrar grandeza, mostrar que mucho más allá de alguna divergencia puntual que nos hayan causado daños innegables,  Uruguay como país es capaz de tener gestos  solidarios y desprendidos, aún hacia aquellas naciones que no nos corresponden con la misma grandeza.
Las medidas de Argentina afectando las operaciones del puerto de Montevideo, al prohibir a las embarcaciones de bandera argentina que realicen operaciones de carga en el Uruguay, han afectado en alto grado a las operaciones del puerto de Montevideo.
Aún así, creemos que el país no puede enfrascarse en una posición radical y extrema en este sentido y por lo tanto las acciones de solidaridad hacia el vecino país deben mantenerse en toda su dimensión.

Ha trascendido por estos días que Uruguay ofrecería un “trueque” a la Argentina, concediendo energía eléctrica a cambio de “paz para el puerto montevideano”. Como nadie se ha adjudicado la autoría de esta versión, ponemos en duda su veracidad, pero aún así, creemos que merece hacer algunas consideraciones sobre la misma, porque nos parece un disparate y una posición si se quiere rudimentaria en el relacionamiento diplomático.

En primer lugar, sería manejar las relaciones internacionales como si fueran negociaciones en un boliche, te doy esto a cambio de aquello. Aprovechar la coyuntura de crisis por la que atraviesa el vecino país en materia de déficit energético, para “presionar” una salida a otro problema, sería además poco ético.

Creer que una nación pudiera ceder a este tipo de extorsión, porque no es otra cosa que eso, aunque se la quiera maquillar es casi ridículo, al menos nosotros no aceptaríamos jamás que un gobierno uruguayo, sea cual fuere, negociara bajo presión, comprometiendo una decisión “al vil precio de la necesidad”.

Queremos pensar que esto no es así, que no caeremos en la ridiculez -por no llamarla de otra manera – de pretender que Argentina acepte dejar de lado lo que presumimos que debe ser fruto de una posición estudiada y analizada debidamente, para recibir a cambio un “pago” en energía.

Queremos en cambio creer que la Cancillería y el gobierno uruguayo son capaces de tener un acto de grandeza, ofreciendo al vecino país la energía que pudiera estar sobrándonos -aunque no se debe desconocer que hay zonas del país que han quedado sin luz en estos días – pero sin acuerdo “extra” alguno, y sin exigencia ni pago excepcional de tipo alguno.

Esto es mostrar grandeza, mostrar que mucho más allá de alguna divergencia puntual que nos hayan causado daños innegables,  Uruguay como país es capaz de tener gestos  solidarios y desprendidos, aún hacia aquellas naciones que no nos corresponden con la misma grandeza.

Las medidas de Argentina afectando las operaciones del puerto de Montevideo, al prohibir a las embarcaciones de bandera argentina que realicen operaciones de carga en el Uruguay, han afectado en alto grado a las operaciones del puerto de Montevideo.

Aún así, creemos que el país no puede enfrascarse en una posición radical y extrema en este sentido y por lo tanto las acciones de solidaridad hacia el vecino país deben mantenerse en toda su dimensión.







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