Sigo sin entender…

El Fiscal General de la Nación sostuvo recientemente que en nuestro país se sigue aplicando mal el régimen de libertades anticipadas y a esto atribuyó la “flexibilidad” actual. En la mayoría de los casos los reclusos recuperan su libertad en menos de la mitad del tiempo que se le ha estipulado como pena. Más aún, a veces la pena recién se conoce cuando el recluso ya ha cumplido o al menos ha cumplido la fracción de ella que le habilita para gestionar la libertad.

De acuerdo a lo que tenemos entendido, el régimen de reducción del tiempo de reclusión no debe aplicarse en todos los casos, sino en aquellos en que puntualmente el reo ha cumplido a carta cabal con las exigencias impuestas para su reclusión las que de aplicarse debidamente no son tan lasas precisamente.
Hoy vemos como esta reducción se aplica prácticamente en todo los casos, aún en aquellos en que es evidente que no corresponde. Hay casos de “presiones” hacia quienes tienen una palabra influyente en cada caso y también puede haber otras formas de presión de las que no poseemos siquiera argumentos sólidos para sostener que han existido en determinados casos, pero esto no quiere decir que no existan.
Aclaremos que a nuestro criterio la reclusión de una persona debería de servirle a esta precisamente para recapacitar, para reflexionar sobre sus pasos y para reencauzarle como un individuo valioso para la sociedad.
Sabemos que lejos de esto han estado las cárceles uruguayas, y de nada sirve compararlas con otras de la región cuyas condiciones son aún mucho más lamentables.
Pero vamos a entendernos. No debemos perder de vista que quienes van a parar a la cárcel son en su gran mayoría, no todos por supuesto, delincuentes que han infringido la ley y por lo tanto deben pagar su deuda con la sociedad.
Para nosotros seguirá siendo prioritario atender a las víctimas de los delincuentes, que a ellos mismo y es por esto que no entenderemos nunca como autores de homicidios logran recuperar su libertad a los sumo tres o cuatro años después, mientras que sus víctimas muchas veces son “condenadas” a la miseria por el resto de su vida, porque un delincuente les mató a quien aportaba el sustento de la familia.
Estos conceptos que estamos reiterando ponen de manifiesto algo que reiteramos y es que sigo sin entender nuestra “justicia”.

A.R.D.







El tiempo

Ediciones anteriores

noviembre 2018
L M X J V S D
« oct    
 1234
567891011
12131415161718
19202122232425
2627282930  

  • Otras Noticias...