Sin euforia ni frustración

En algunos ámbitos se ha tomado el pronunciamiento de la Corte de La Haya, sobre el conflicto de Uruguay y Argentina debido a la instalación de la planta de Botnia, que se conocerá hoy, casi como un partido de fútbol.
Habrá trasmisiones en directo, incluso desde la ciudad de Fray Bentos, afectada por el bloqueo del puente con Argentina desde hace cuatro años atrás y se tendrá información”al instante” de lo que decida la corte en Holanda.
Desde estas columnas hemos manifestado nuestro total y absoluto respaldo a la posición que ha tenido el país, en el asunto. Posición que por otra parte –sin ser declarado un tema nacional – ha sido compartido unánimemente por todos los partidos políticos, al punto que la delegación uruguaya presente hoy en Holanda, está integrada por representantes de los cuatro principales partidos políticos del país.
No desconocemos que puede ser diferente lo que sientan quienes han sufrido “en carne propia” este avasallamiento de sus derechos, como la población de Fray Bentos, sometida incluso a provocaciones, mediante incursiones en el río y quienes lo hemos hecho desde una distancia física mayor, con vecinos, que bueno es decirlo, han dado una muestra ejemplar de la hermandad argentino – uruguaya, como ha sido la comunidad de Concordia.
Con todo, hemos sostenido también que ni aún en el caso de que el fallo  sea favorable a Uruguay, no festejaremos nada, porque entendemos que no hay nada para festejar. A lo sumo tendremos la satisfacción de saber que la posición y el reclamo de Uruguay ha sido siempre justo, razonable y ajustado a derecho.
No perderemos de vista que siempre será más difícil de aceptar y asumir un fallo adverso a lo que hemos sostenido, que uno favorable y en este sentido, no podemos desconocer que la historia nos muestra que ha habido pocos “David” y muchos “Goliat” y por lo tanto no sería de descartar que volviera a suceder esto.
No nos apartamos de la convicción de que el único camino válido para el desarrollo y el bienestar de ambos pueblos, en este caso Uruguay y Argentina, se debe buscar por el camino del diálogo, del entendimiento, de la construcción mancomunada y no del enfrentamiento.
Por todo esto, nos preocupa esta expectativa que linda entre la efervesencia, busca la euforia y esto si no se sabe canalizar, linda en la provocación y la humillación de quienes puedan sentirse frustrados.
No cedemos un ápice en la defensa de los legítimos derechos del pueblo uruguayo.
No claudicamos ni un paso en lo que se ha hecho, pero preferimos aguardar recordando aquella máxima que nos viene de nuestros antepasados, forjadores de la bendita nación que tenemos “ni vencidos, ni vencedores”.
Con esta convicción, sin euforia, ni frustración, aguardamos el fallo y asumiremos sus consecuencias.