Sin pánico, pero con preocupación

Para la presente jornada está anunciada la publicación de lo que se considera será la primera encíclica del Papa Francisco, la que según el Sumo Pontífice será un llamamiento a la “responsabilidad” para proteger el planeta, “que se está destrozando”.
“Mañana, como sabéis, será publicada la encíclica sobre la protección de la ‘casa común’ que es la creación. Esta casa nuestra se está destrozando”, dijo el Papa en su última audiencia general.
Francisco hizo hincapié en que el destrozo de la “creación” perjudica a todos, pero “especialmente a los más pobres”.
“Por tanto, el mío es un llamamiento a la responsabilidad, en base al deber que Dios ha dado al ser humano en la creación: cultivar y proteger el jardín (…)”, exhortó.
Asimismo, invitó a todos a acoger con “actitud abierta” este documento, “en línea con la doctrina social de la Iglesia”.
El título de la que será la primera encíclica de Francisco, ya que la anterior tuvo sólo que completarla, pues gran parte la había escrito su predecesor, Benedicto XVI, es “Laudato si (Alabado seas, en italiano antiguo). Sobre la protección de la casa común”.
“Laudato si” es la frase inicial del Cántico de las Criaturas de San Francisco de Asís, escrito en 1225, y su elección revela la relación entre el magisterio de Jorge Bergoglio y la del santo de Asís.
El problema ambiental ha seguido adelante pese a todas las advertencias de científicos y de hombres de ciencia que hoy ya no tienen ninguna duda de que el deterioro es cada vez mayor y ya estamos sufriendo las consecuencias del mismo.
Seguramente que los primeros y más grandes desastres que acarrea la paulatina destrucción del planeta tiene que ver con las inundaciones, las sequías, los tsunamis y demás de cuyas causas no es ajena la humanidad.
Sobre todo los países ricos son los que están aportando más al desastre a que nos referimos. El desmonte de grandes extensiones de selva, la perforación del suelo con cualquier sistema y sin atender a la recomposición del mismo, la sobreexplotación de los suelos agrícolas, son sólo algunos aspectos de los que están incidiendo en la destrucción de la naturaleza.
Pero además los países más industrializados que hasta el momento se han negado a reducir sus emisiones de gases que están destruyendo aceleradamente la capa de ozono. Se prefiere desvirtuar, restar trascendencia y manipular la información para seguir obteniendo dinero, aunque el costo sea la destrucción inevitable de la naturaleza haciendo oídos sordos a la innegable destrucción.
Seguramente el Papa habrá de sumar su voz a la alerta general, porque de continuar por este camino, se condenará a la miseria a todos, comenzando por los que menos tienen.