También son salteños

Salto es uno de los departamentos más centralistas del país. La macrocefalia departamental es tan grande que en ninguno de los numerosos departamentos que la OPP ha propuesto crear nuevos municipios, o gobiernos de tercer orden, en nuestro país, hay uno sólo de Salto.
Es que un requisito para crear estos municipios es que tengan mil o más habitantes y en el departamento de Salto no hay más. Las seis alcaldías creadas, Constitución, Belén, San Antonio, Rincón de Valentín, pueblo Lavalleja y Mataojo, son las únicas localidades que reúnen esas características y dudamos que todas ellas las reúnan.
Lo que entendemos que no está de acuerdo a las necesidades de cada una de estas poblaciones es la delegación de poder y recursos que se requiere para la verdadera transferencia de gobierno.
En la mayoría de los casos, lo que se ha hecho es dotar de recursos –sin saber si es la cantidad que se necesita – para cubrir las necesidades más urgentes, pero se carece de controles, se carece de proyectos debidamente seguidos y fiscalizados que determinen que se cubren las necesidades de esos pobladores y sobre todo falta fiscalizar qué es lo que se hace con esos recursos.
Por nuestra parte entendemos que vivir lejos de la ciudad significa carecer de muchos servicios. Es innegable que hoy la realidad de nuestra campaña es diferente a la de años atrás, cuando no había luz ni existían las formas de comunicación que tenemos hoy.
De todas formas estamos aún lejos de alcanzar una forma aceptable de vida en estas localidades. La mayoría de ellas aún carecen de médicos radicados y las que los tienen deben luchar a diario con los escasos recursos técnicos y humanos de que disponen.
En algunos países la vuelta al área rural ha comenzado a darse con mayor frecuencia. Es que la incorporación de servicios y una tranquilidad que no siempre se encuentra en las ciudades llevan a que esta forma de vida esté más demandada.
No sabríamos que prioridad asignarle a la descentralización en este sentido, porque sin duda alguna que la ciudad capital también necesita y requiere inversiones económicas importantes, pero es indudable que tampoco se les ha prestado mayor atención.
Salto tiene el deber de encarar este aspecto y asumir la necesidad de preocuparse debidamente por las poblaciones rurales, porque si bien no son demográficamente numerosas, también son ciudadanos salteños los que allí están radicados y deben ser atendidos como corresponde.
A.R.D.