Tan importantes las medidas mediatas como las inmediatas

El descubrimiento de dos cadáveres en el barrio Casabó de Montevideo, pertenecientes a dos jóvenes desaparecidos desde hace varios meses atrás, descuartizados y quemados nos pone de cara a una realidad que sigue conmocionando a la mayoría de los uruguayos que cada día se sorprenden más por la crueldad con que obra la delincuencia en el país.
Quizás sea una realidad que nos cuesta aceptar porque jamás pensamos que nos llegaría.
Es que la inseguridad ha dejado de ser un problema politizado, sectorizado, para pasar a ser una problemática nacional y no sólo es de nuestrto país, sino que hoy podemos considerarla una problemática mundial.
El gobierno busca hallar una salida conjunta con la oposición, pero generalmente este tipo de salida es larga, tediosa y termina siendo estéril. En cambio este problema requiere dos tipos de medidas, las mediatas, a mediano y largo alcance, y las inmediatas que nos permitan enfrentar el probkema hoy, buscando soluciones para hoy que al menos nos permiten disminuirlo.
Lamentablemente la realidad indica que se requiere celeridad, que el delito debe ser detenido cuanto antes porque hoy en el Uruguay tenemos tanta inseguridad que nos está arrimando peligrosamente a los países de mayor índice delictivo, donde la vida de la gente ya no vale absolutamente nada y no es obstáculo para los delincuentes que no dudan en tirar a matar si es necesario para despojar a sus víctimas de lo que les interesa.
Para cambiar esta mentalidad seguramente tenemos que comenzar por la educación, por inculcar al niño que recién comienza a ser educado en valores y en el respeto a los derechos de los demás.
Pero aparte de esto necesitamos las medidas inmediatas. La burocracia sigue siendo el gran obstáculo para poner en práctica medidas más efectivas contra los delincuentes que nos puedan dar resultados ahora, ya, en el plano inmediato.
Y conste que no somos partidarios de dar atribuciones exageradas a los organismos de seguridad, esencialmente por el riesgo de caer en el denominado “gatillo fácil” que tanta y tan lamentables consecuencias ha dejado en la región, pero sí en enfrentar al delito con sus mismas reglas, es decir, en las mismas condiciones, de no medir consecuencias cuando estamos seguros de estar ante delincuentes que se mueven de esta manera.
Es lo que corresponde y mal que nos pese tendremos que entenderlo de una vez por todas, antes que las consecuencias nos lleguen a doler en carne propia.