Todo bien, pero no cerca de mi casa

La enorme mayoría de los uruguayos nos manifestamos de acuerdo y a favor de iniciativas como la construcción de nuevas cárceles, de refugios para la gente que duerme en la calle, de viviendas para desalojados o evacuados.
Somos altruistas o al menos así lo decimos y por lo tanto estamos de acuerdo con todas estas iniciativas sociales.
Eso sí, cuando surge un proyecto concreto y se nos dice que será ubicado cerca de donde vivimos entonces las reacciones son otras explícita o implícitamente comenzamos a proponer otras ubicaciones, más apropiadas”.
En realidad lo que no queremos decir es que no estamos de acuerdo con que estas obras sean hechas cerca de nosotros.
Es que todas insumen una problemática social, desde el entorno de las cárceles, hasta los complejos que alojan a familias de menores recursos.
Es uno de los cabos sueltos de la sociedad. No se trata de un tema de recursos económicos, sino de un tema de valores, de formación, de hábitos de vida y entonces cuando vemos que nos habrá de involucrar o afectar directamente ya la concordancia con estas iniciativas no es tal.
En el fondo la cuestión es que no aceptamos que este tipo de proyectos sea hecho donde nos afecte o supuestamente nos involucre.
Seguramente que el tema de fondo es otro, ¿en qué medida aceptamos una cuota parte del compromiso que significa darle una oportunidad de recuperarse y cambiar de vida? Esta es la situación real, nos manejamos en la vida a la ligera. Entendemos que no es que estemos mintiendo cuando nos manifestamos partidarios de estas iniciativas, pero en realidad no pensamos nunca que nos involucremos.
Esto en realidad es una manifestación más de la diferencia entre lo que digo y lo que realmente estoy dispuesto a hacer.
Son buenas obras, estoy de acuerdo, pero que las hagan otros y también que afecten a otros, no a mi.
Esta es la realidad, lamentable realidad, porque las cosas deberían asumirse por parte de todos y en la medida que nos corresponda. Mientras no sea así, difícilmente podremos salir de la situación actual, donde sabemos que estamos mal, que las cárceles están hacinadas, que hay gente que está viviendo en pésimas condiciones, que hay gente sin trabajo o con un trabajo indigno y no todos estamos dispuestos a cambiar estas condiciones, porque ello significa cambiar nuestra propia comodidad, quizás perder algún privilegio o compartir más y eso ya no es tan fácil…