Todos somos Ecuador


A la hora de escribir esta columna de opinión, aún se desconocían detalles de la revuelta surgida ayer en Ecuador. Eso impide opinar con conocimiento de los detalles de la misma.

De todas formas, existen aspectos generales que justifican una primera impresión al respecto.

En primer lugar, el sólo hecho de que se trate de personas a quienes el pueblo les ha confiado su confianza otorgándoles armas de fuego para su defensa y en alguna manera se ha levantado contra el mismo pueblo, presentado por el presidente, es ya un motivo para el rechazo de los hechos.

Luego, es difícil compartir la presión que se ejerce contra el presidente de la nación, debido a un tema salarial.

Si bien se puede entender que a nadie le gusta perder lo que ha conquistado en materia de beneficios, no parece razonable que se llegue, como en este caso a agredir al presidente, mediante gases lacrimógenos.

Cabe esperar que estas escaramuzas no excedan de la conmoción que han determinado en primera instancia.

La hora de los “levantamientos” en Latinoamérica es historia, debe ser historia y son los pueblos latinoamericanos los que deben de constituirse en guardianes de las democracias.

El militarismo o cualquier otro movimiento armado debe ser puesto en su lugar, condenado como corresponde, porque significa avasallar los derechos del pueblo.

En estas horas difíciles para el pueblo andino, toda Latinoamérica debe, mejor dicho debemos ser Ecuador.

Nos guste o no el gobierno del momento, cuando ha sido fruto de la voluntad popular todos tenemos la obligación de respetarlo.

Es hora de desterrar a quienes añoran tiempos oscuros, que permitían hacer todo a espaldas del pueblo o incluso contra el pueblo.

Tiempo cuyas consecuencias hasta hoy estamos pagando y en algunos rubros, como el económico, precisamente, recién estamos conociendo.

Que les quede claro a todo quienes añoran estos años. Con el pueblo todo, a espaldas de él nada.

Las armas jamás podrán matar la Justicia, deberían de haberlo aprendido, quienes cobijan otros sueños.