Trabajo, a todos nos corresponde responsabilidad

El trabajo es el elixir para muchos de los problemas que nos afectan y en especial para la seguridad.
Quien tiene un buen trabajo, estable, digno y debidamente remunerado difícilmente abandona esta vida para someterse a situaciones lamentables.
Es que además el ocio sigue siendo como bien se dice “el padre de todos los vicios”. En nuestra sociedad este aspecto es sabido, conocido, pero poco o nada cuidado.
Estamos en un año que ha sido calificado como “histórico” en esta materia. Las estadísticas revelan un preocupante aumento de la desocupación.
Al mismo tiempo que estamos en pleno desarrollo del mayor número de negociaciones tripartitas (trabajadores – empresarios – gobierno) en el último año de modificación presupuestal para el gobierno nacional que es por su parte el “patrón” de los empleados estatales.
El trabajo está en crisis en todas partes del mundo y hasta hay quienes vaticinan la terminación del mismo a manos de las nuevas tecnologías, pero no debe desconocerse que este puede ser un elemento de presión formidable en las negociaciones.
De todas formas, se trata de entender que lo que debe primar en estas negociaciones debe ser la buena voluntad y saber que tanto empresarios (patronos), como trabajadores se necesitan en este mundo globalizado.
El empresario, sin una mano de obra calificada, sin trabajadores responsables y sin un entorno de paz y tranquilidad, es difícil que logre competir debidamente.
El trabajador necesita que la empresa donde trabaja y produce sea competitiva, alcance los niveles de producción razonablemente requeridos y pueda asumir sus compromisos, además de dejar las ganancias razonables y legítimas que la hagan viable.
El gobierno, que tiene como fuente de ingresos los aportes de patronos y trabajadores para solventar su presupuesto, debería de ser un observador, con mínima intervención en el tema.
Como en toda negociación, el éxito está estrechamente vinculado a la disposición con que se negocie. Si partimos de bases ideológicas, de posiciones antagónicas, al punto de mirar a la otra o las otras partes como enemigas, entonces es poco lo que podemos esperar.
Gran parte de este partido, para decirlo con términos futboleros, se juega afuera y es hacia allí donde debemos dirigir el mayor de los esfuerzos.
En un año donde el auge de la conflictividad seguramente será el común denominador es de esperar que cada cual asuma su responsabilidad y se imponga el sentido común en cada parte.
Es la única forma en que gane el país y ganemos todos.
A.R.D.







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