Un acto sublime que debiera tener mas voluntarios

La donación de sangre es uno de los actos más altruistas que puede realizar un ser humano sin hipotecar absolutamente nada de su propia salud.

Conocemos gente que lo hace periódica y voluntariamente, pero es un número ínfimo a pesar de que su ejemplo de compromiso comunitario debería de ser conocido y difundido ampliamente.

Probablemente el esfuerzo por difundir todos los aspectos beneficiosos que conlleva la donación de sangre debe redoblarse,  porque sólo quien está debidamente informado de todos los aspectos, comenzando por los detalles del acto de donación específicamente, puede hacerlo con total tranquilidad.

Lamentablemente la enorme mayoría de los uruguayos tenemos resquemores y esto nos aleja de la posibilidad de constituirnos en donantes voluntarios y periódicos.

Generalmente pasamos por la experiencia de donar sangre en ocasiones de una intervención quirúrgica de un familiar o una persona muy cercana.

Sin embargo no debería ser así. Si tuviéramos toda la  información y sobre todo la formación comunitaria necesaria, el número de donantes voluntarios sería muy superior.

Recordamos que hasta años atrás, una de las posibilidades de conseguir sangre para alguien que debía operarse o reponer la cantidad de sangre utilizada de un banco de sangre, era recurriendo al cuartel militar o a la policía, donde en forma coercitiva, se determinaba quienes debían donar el elemento necesario.

A nivel policial al menos sabemos que desde muchos años esta acción pasó a ser voluntaria y lo que se hace es informar sobre la  necesidad puntual de alguna persona, procurando que en forma voluntaria haya donantes.

Sin embargo la cuestión es que no todos los voluntarios pueden ser donantes y a la prueba está de que al concurrir a donar deben someterse a un cuestionario de 42 preguntas, cuestionario que procura determinar las condiciones de salud del donante, proteger su privacidad  y además proteger judicialmente a quien realiza la extracción o proporciona la sangre para la intervención.

Todos aspectos entendibles, justos y necesarios, que están orientados a  impedir que cualquiera de estas personas pudiera verse perjudicada.

Asegurados estos aspectos, tanto el donante como quien realiza la extracción o quien utiliza la sangre deben tener la máxima seguridad y certeza que se han adoptado todos los controles correspondientes para darle las garantías que corresponden.

a donación de sangre es uno de los actos más altruistas que puede realizar un ser humano sin hipotecar absolutamente nada de su propia salud.
Conocemos gente que lo hace periódica y voluntariamente, pero es un número ínfimo a pesar de que su ejemplo de compromiso comunitario debería de ser conocido y difundido ampliamente.
Probablemente el esfuerzo por difundir todos los aspectos beneficiosos que conlleva la donación de sangre debe redoblarse,  porque sólo quien está debidamente informado de todos los aspectos, comenzando por los detalles del acto de donación específicamente, puede hacerlo con total tranquilidad.
Lamentablemente la enorme mayoría de los uruguayos tenemos resquemores y esto nos aleja de la posibilidad de constituirnos en donantes voluntarios y periódicos.
Generalmente pasamos por la experiencia de donar sangre en ocasiones de una intervención quirúrgica de un familiar o una persona muy cercana.
Sin embargo no debería ser así. Si tuviéramos toda la  información y sobre todo la formación comunitaria necesaria, el número de donantes voluntarios sería muy superior.
Recordamos que hasta años atrás, una de las posibilidades de conseguir sangre para alguien que debía operarse o reponer la cantidad de sangre utilizada de un banco de sangre, era recurriendo al cuartel militar o a la policía, donde en forma coercitiva, se determinaba quienes debían donar el elemento necesario.
A nivel policial al menos sabemos que desde muchos años esta acción pasó a ser voluntaria y lo que se hace es informar sobre la  necesidad puntual de alguna persona, procurando que en forma voluntaria haya donantes.
Sin embargo la cuestión es que no todos los voluntarios pueden ser donantes y a la prueba está de que al concurrir a donar deben someterse a un cuestionario de 42 preguntas, cuestionario que procura determinar las condiciones de salud del donante, proteger su privacidad  y además proteger judicialmente a quien realiza la extracción o proporciona la sangre para la intervención.
Todos aspectos entendibles, justos y necesarios, que están orientados a  impedir que cualquiera de estas personas pudiera verse perjudicada.
Asegurados estos aspectos, tanto el donante como quien realiza la extracción o quien utiliza la sangre deben tener la máxima seguridad y certeza que se han adoptado todos los controles correspondientes para darle las garantías que corresponden.