Un aporte esencial

Eos argumentos proporcionados por la Sociedad de Psiquiatría del Uruguay y la Sociedad Uruguaya de Psiquiatría de la Infancia y la Adolescencia, en referencia a la proyectada legalización de la comercialización y el autoconsumo de la marihuana, resultan un elemento esencial en la materia.
En estas columnas hemos manifestado reiteradamente nuestra posición en la materia, la que se puede resumir de esta manera.
No compartimos bajo ninguna forma el abrirle puertas a esta droga.
Creemos que lo más sano y mejor es trabajar para alejar a nuestros jóvenes de este tipo de estupefacientes y esto sólo se logra con una sociedad sana, justa, solidaria y consciente de la problemática social.
Compartimos el debate, la discusión que nos resulta imprescindible, porque además no hay cosa peor que tratar de imponer leyes o disposiciones a la juventud, “porque si”, es decir sin explicarle la razón de la medida.
Es mucho lo que seguramente debemos aprender de la juventud, pero mucho mayor es aún nuestra responsabilidad de determinar debidamente por qué se está inclinando hacia el uso de estupefacientes.
Es de nuestra responsabilidad identificar claramente los por qué. Qué cosas están llevando a nuestros jóvenes a estos caminos, para nosotros totalmente nefastos.
Nosotros y cuando decimos “nosotros”, quizás debemos decir específicamente, los gobernantes de turno en su momento, fueron los que dieron vía libre a políticas sociales, educativas y demás basadas en el materialismo, en el consumismo y en otros “ismos” que han embretado a nuestros jóvenes en la necesidad de “ser exitosos”, de brillar en sus estudios, de prepararse cuanto antes para lograr un buen trabajo, de tener la moto, el celular de última generación, la computadora más moderna, etc.etc.
Cuando aparecen tropiezos en el camino, entonces lo que aparece a mano para desviar su atención, para “olvidarse” de las frustraciones es la droga, desde la no tan “inocente” marihuana, hasta aquellas que destruyen más rápidamente y terminan convirtiendo en piltrafa a nuestros jóvenes.
De allí que rescatamos, por una parte, lo saludable de abrir el debate para que todos sepamos más y estemos más informados del tema y en segundo lugar rescatamos este valioso aporte de los técnicos en psiquiatría, como también nos resulta muy respetable y atendible la opinión de las instituciones públicas y privadas que están dedicadas a la atención de los jóvenes que han caído en los caminos de la droga, pero aún tienen agallas para tratar de zafarse de ellos.
Ojalá estos aportes se valoren como corresponde a la hora del debate.

Eos argumentos proporcionados por la Sociedad de Psiquiatría del Uruguay y la Sociedad Uruguaya de Psiquiatría de la Infancia y la Adolescencia, en referencia a la proyectada legalización de la comercialización y el autoconsumo de la marihuana, resultan un elemento esencial en la materia.

En estas columnas hemos manifestado reiteradamente nuestra posición en la materia, la que se puede resumir de esta manera.

No compartimos bajo ninguna forma el abrirle puertas a esta droga.

Creemos que lo más sano y mejor es trabajar para alejar a nuestros jóvenes de este tipo de estupefacientes y esto sólo se logra con una sociedad sana, justa, solidaria y consciente de la problemática social.

Compartimos el debate, la discusión que nos resulta imprescindible, porque además no hay cosa peor que tratar de imponer leyes o disposiciones a la juventud, “porque si”, es decir sin explicarle la razón de la medida.

Es mucho lo que seguramente debemos aprender de la juventud, pero mucho mayor es aún nuestra responsabilidad de determinar debidamente por qué se está inclinando hacia el uso de estupefacientes.

Es de nuestra responsabilidad identificar claramente los por qué. Qué cosas están llevando a nuestros jóvenes a estos caminos, para nosotros totalmente nefastos.

Nosotros y cuando decimos “nosotros”, quizás debemos decir específicamente, los gobernantes de turno en su momento, fueron los que dieron vía libre a políticas sociales, educativas y demás basadas en el materialismo, en el consumismo y en otros “ismos” que han embretado a nuestros jóvenes en la necesidad de “ser exitosos”, de brillar en sus estudios, de prepararse cuanto antes para lograr un buen trabajo, de tener la moto, el celular de última generación, la computadora más moderna, etc.etc.

Cuando aparecen tropiezos en el camino, entonces lo que aparece a mano para desviar su atención, para “olvidarse” de las frustraciones es la droga, desde la no tan “inocente” marihuana, hasta aquellas que destruyen más rápidamente y terminan convirtiendo en piltrafa a nuestros jóvenes.

De allí que rescatamos, por una parte, lo saludable de abrir el debate para que todos sepamos más y estemos más informados del tema y en segundo lugar rescatamos este valioso aporte de los técnicos en psiquiatría, como también nos resulta muy respetable y atendible la opinión de las instituciones públicas y privadas que están dedicadas a la atención de los jóvenes que han caído en los caminos de la droga, pero aún tienen agallas para tratar de zafarse de ellos.

Ojalá estos aportes se valoren como corresponde a la hora del debate.