Un buen camino para insistir

Los cursos de capacitación y perfeccionamiento que lleva a la práctica la Dirección Nacional de Empleo (DINAE), con el propósito de beneficiar a aquellos trabajadores que se encuentran en el Seguro de Desempleo o han quedado sin trabajo, es un camino muy interesante.
Conocemos muchos casos de gente con inquietud de perfeccionarse, de mejorar su calificación y por lo tanto sus ingresos, que han aprovechado magníficamente estos cursos, capacitándose en ellos al mismo tiempo que reciben determinada paga por la concurrencia.
De todas formas entendemos que pueden obtenerse mejores rsultados aún o extenderse el número de personas beneficiadas con esta iniciativa.
Una de ellas es la posibilidad aún a estudio para ser instrumentada, de que el Banco de Previsión ponga en práctica un sistema – más racional del que se ha difundido – para que aquellas personas que se jubilna, tengan posibilidades, aún habiendo ya dejado la vida activa, de trasmitir conocimiento y enseñanzas a las nuevas generaciones.
Aprovechar esta experiencia, mediante una ley que establezca las condiciones razonables que corresponden sería muy interesante, para la persona interesada en participar de estos planes, en primer lugar, porque le permitiría retirarse paulatinamente sin afectar bruscamente sus ingresos.
En segundo lugar, sería muy importante para quienes se interesan en superarse, en aprender y en atesorar conocimientos en el trabajo, la profesión o las artesanías.
La falta de preparación por parte de muchos jóvenes que han dejado sus estudios, empujados a salir a buscar trabajo, motivados por la necesidad de tener sus ingresos propios, aunque sin ninguna otra preparación que saber conducir un vehículo,  tener conocimientos elementales de informática o haber hecho el Ciclo Básico Liceal.
Recuperar a estos jóvenes para los estudios formales es harto difícil, sin embargo llevarlos a la preparación laboral o perfeccionarlos es un camino más factible.
En alguna medida se estaría recuperando para el mercado laboral a un buen número de jóvenes participantes en estos cursos. Seguramente que no todos los quen desistido de sus estudios o su formación laboral estarán dispuestos a intentarlo, pero lo más importante es que quienes demuestren interés en hacerlo tengan el camino abierto y disponible.
Uruguay tiene mucha gente valiosa y laboralmente experiente, con oficio o conoicmientos académicos incluso de mucho valor, que no tienen posibilidades de trasmitir conocimientos, porque n o hay una forma legalmente establecida para hacerlo.
Insistir en este camino es buena cosa.

Los cursos de capacitación y perfeccionamiento que lleva a la práctica la Dirección Nacional de Empleo (DINAE), con el propósito de beneficiar a aquellos trabajadores que se encuentran en el Seguro de Desempleo o han quedado sin trabajo, es un camino muy interesante.

Conocemos muchos casos de gente con inquietud de perfeccionarse, de mejorar su calificación y por lo tanto sus ingresos, que han aprovechado magníficamente estos cursos, capacitándose en ellos al mismo tiempo que reciben determinada paga por la concurrencia.

De todas formas entendemos que pueden obtenerse mejores rsultados aún o extenderse el número de personas beneficiadas con esta iniciativa.

Una de ellas es la posibilidad aún a estudio para ser instrumentada, de que el Banco de Previsión ponga en práctica un sistema – más racional del que se ha difundido – para que aquellas personas que se jubilna, tengan posibilidades, aún habiendo ya dejado la vida activa, de trasmitir conocimiento y enseñanzas a las nuevas generaciones.

Aprovechar esta experiencia, mediante una ley que establezca las condiciones razonables que corresponden sería muy interesante, para la persona interesada en participar de estos planes, en primer lugar, porque le permitiría retirarse paulatinamente sin afectar bruscamente sus ingresos.

En segundo lugar, sería muy importante para quienes se interesan en superarse, en aprender y en atesorar conocimientos en el trabajo, la profesión o las artesanías.

La falta de preparación por parte de muchos jóvenes que han dejado sus estudios, empujados a salir a buscar trabajo, motivados por la necesidad de tener sus ingresos propios, aunque sin ninguna otra preparación que saber conducir un vehículo,  tener conocimientos elementales de informática o haber hecho el Ciclo Básico Liceal.

Recuperar a estos jóvenes para los estudios formales es harto difícil, sin embargo llevarlos a la preparación laboral o perfeccionarlos es un camino más factible.

En alguna medida se estaría recuperando para el mercado laboral a un buen número de jóvenes participantes en estos cursos. Seguramente que no todos los quen desistido de sus estudios o su formación laboral estarán dispuestos a intentarlo, pero lo más importante es que quienes demuestren interés en hacerlo tengan el camino abierto y disponible.

Uruguay tiene mucha gente valiosa y laboralmente experiente, con oficio o conoicmientos académicos incluso de mucho valor, que no tienen posibilidades de trasmitir conocimientos, porque n o hay una forma legalmente establecida para hacerlo.

Insistir en este camino es buena cosa.