Un buen ejemplo

La participación de miles de voluntarios recogiendo residuos en las playas de Montevideo y el Este del país, el pasado fin de semana, es una actitud que debería mover a aplausos. Es una muestra de compromiso social y de solidaridad con las futuras generaciones que no tendría que pasar desapercibida.
El medio ambiente es uno de los temas más preocupantes para cualquier habitante consciente de este país y del orbe.
Mientras sigamos mirando para otro lado o sencillamente “subsistiendo” distraídamente, mientras contaminamos el ambiente, nada bueno podemos esperar del futuro.
Más allá del ínfimo logro que representa la limpieza de playas, mientras que otros contaminantes se acumulan y arruinan el agua, el gran aporte es el indicio de la toma de conciencia ambiental.
Hay en este terreno mucho para hacer, los peligros para la preservación ambiental y sobre todo para la flora y la fauna son muchos y todos están avanzando, mientras la humanidad entera sigue obrando descuidadamente.
La ecología tiene sus tiempos y la biología también. El planeta tiene la enorme capacidad de renovarse, pero para ello debe contar con los cuidados debidos.
Los plásticos, las hojalatas, los vidrios y cientos de residuos más que se encuentran en los cursos de agua son solamente la basura más visible. Existen otros contaminantes “invisibles”, residuos químicos y similares que también son depositados en ríos, mares y océanos que no se ven, pero producen un daño probablemente mayor aún al que producen los residuos visibles.
Solamente un ser humano consciente y responsable de su rol sobre el planeta puede asumir una conducta acorde a lo que le corresponde.
La respuesta de estos miles de voluntarios en nuestro país es un buen indicador. Si cada uruguayo se compromete con el ambiente o al menos la mayoría lo hace, podemos aportar nuestro granito de arena a la preservación de la naturaleza en el estado en que la hallamos cuando llegamos a él.
Ojalá sea este el punto de partida para concientizar a la población de la necesidad de asumir esta responsabilidad y posteriormente, para que los gobernantes le den al tema la trascendencia que tiene, porque nada peor que seguir mirando para otro lado mientras vemos como se destruye y arruina el planeta, que como bien se ha dicho es la casa de todos.