Un buen punto de inicio

Nuestra primera y más importante adhesión al deseo de preservar la naturaleza y el planeta que habremos de dejar a nuestros descendientes es la sustitución del poliestireno por el papel, aunque no por el cartón que si bien no tiene los mismos problemas tiene otros tanto o más nocivos en su fabricación.

Las bolsas de nylon y los plásticos son sino el problema principal, al menos el más visible de los materiales que atentan con la “salud” ambiental.

Es este además un problema enteramente de las actuales generaciones que priorizando su comodidad han sacrificado la preservación ambiental. Tanto el poliestireno como una amplia gama de plásticos puede ser reciclado enteramente. Sin embargo vemos que a diario va a parar al basurero. No hay planes ni nadie se encarga de recuperarlo para volver a aprovecharlo, evitando así el permanente aumento de este producto que se vuelca al medio ambiente.

Con un poco de buena voluntad y mucha conciencia ambiental sería posible si no sacarlo por completo de circulación al menos reducir en una alta proporción la cantidad de este material que habitualmente se vuelca al ambiente.

Tanto el poliestireno, como el poliuretano son plásticos derivados del petróleo y esta es una de las mayores desventajas que ofrecen estos materiales, que se logran a partir, de un combustible fósil no renovable.

Si bien a su vez posee grandes ventajas, tanto como envase de materiales y equipos delicados, debido a su resistencia a los golpes y la posibilidad de fabricarlo en moldes de acuerdo a las necesidades para proteger electrodomésticos y similares. Sus propiedades aislantes son también muy valoradas, razón

por la cual su extendido uso en la construcción. Como desventaja se anota esencialmente su facilidad de combustión y el hecho de que es afectado por algunos productos, como  solventes, barnices y similares.

Las posibilidades de biodegradación son muy altas, dependiendo de las características. Las bandejas y los vasos de plástico, cuando son expuestos al sol, se biodegradan en pocos meses, en camnbio enterrados o guardados en ambientes  oscuros pueden durar hasta 500 años.

La producción de estos plásticos era hasta pocos años atrás uno de los mayores problemas, dado que para la producción sobre todo de vasos y bandejas se utilizaban sustancias que liberaban importantes cantidades de CFC (Anhídrido carbónico) a la naturaleza. Estas sustancias fueron sustituidas y hoy se produce estos elementos sin utilizarlos.

Por estos días en que el tema del medio ambiente salta a los primeros planos de la opinión pública, es importante analizar en profundidad el tema. Si lo hacemos debemos admitir que el mayor problema sigue siendo nuestra falta de conciencia ambiental y mientras no se logre avanzar en este aspecto, menos podremos avanzar en la reducción del problema.

uestra primera y más importante adhesión al deseo de preservar la naturaleza y el planeta que habremos de dejar a nuestros descendientes es la sustitución del poliestireno por el papel, aunque no por el cartón que si bien no tiene los mismos problemas tiene otros tanto o más nocivos en su fabricación.
Las bolsas de nylon y los plásticos son sino el problema principal, al menos el más visible de los materiales que atentan con la “salud” ambiental.
Es este además un problema enteramente de las actuales generaciones que priorizando su comodidad han sacrificado la preservación ambiental. Tanto el poliestireno como una amplia gama de plásticos puede ser reciclado enteramente. Sin embargo vemos que a diario va a parar al basurero. No hay planes ni nadie se encarga de recuperarlo para volver a aprovecharlo, evitando así el permanente aumento de este producto que se vuelca al medio ambiente.
Con un poco de buena voluntad y mucha conciencia ambiental sería posible si no sacarlo por completo de circulación al menos reducir en una alta proporción la cantidad de este material que habitualmente se vuelca al ambiente.
Tanto el poliestireno, como el poliuretano son plásticos derivados del petróleo y esta es una de las mayores desventajas que ofrecen estos materiales, que se logran a partir, de un combustible fósil no renovable.
Si bien a su vez posee grandes ventajas, tanto como envase de materiales y equipos delicados, debido a su resistencia a los golpes y la posibilidad de fabricarlo en moldes de acuerdo a las necesidades para proteger electrodomésticos y similares. Sus propiedades aislantes son también muy valoradas, razón
por la cual su extendido uso en la construcción. Como desventaja se anota esencialmente su facilidad de combustión y el hecho de que es afectado por algunos productos, como  solventes, barnices y similares.
Las posibilidades de biodegradación son muy altas, dependiendo de las características. Las bandejas y los vasos de plástico, cuando son expuestos al sol, se biodegradan en pocos meses, en camnbio enterrados o guardados en ambientes  oscuros pueden durar hasta 500 años.
La producción de estos plásticos era hasta pocos años atrás uno de los mayores problemas, dado que para la producción sobre todo de vasos y bandejas se utilizaban sustancias que liberaban importantes cantidades de CFC (Anhídrido carbónico) a la naturaleza. Estas sustancias fueron sustituidas y hoy se produce estos elementos sin utilizarlos.
Por estos días en que el tema del medio ambiente salta a los primeros planos de la opinión pública, es importante analizar en profundidad el tema. Si lo hacemos debemos admitir que el mayor problema sigue siendo nuestra falta de conciencia ambiental y mientras no se logre avanzar en este aspecto, menos podremos avanzar en la reducción del problema.