Un crédito muy especial

La actitud del gobierno uruguayo con respecto a la elección del presidente de la  Unión de Naciones Sudamericanas UNASUR, significa un crédito muy especial y por tanto también riesgoso.
Mujica decidió no interponer el veto que podía interponer a la candidatura del ex presidente de la Argentina Néstor  Kirchner, que será el primer presidente del organismo a concretarse próximamente.
Vale decir que Mujica ha destrabado la situación planteada entre ambas naciones debido al bloqueo del puente Gral. San Martin, por parte de Gualeguaychú.
Se supone – aunque no lo diga nadie – que la actitud de Uruguay de “desbloquear” la candidatura de Kirchner, tendrá como contrapartida el compromiso, seguramente no escrito, pero asumido por parte de Argentina, de desbloquear el puente.
Pero la situación tiene diferencias muy claras.
La decisión de Uruguay, no tiene términos medios. Al no ejercer su derecho al veto en el organismo, ya no podrá hacer nada para impedir que asuma el presidente electo y ejerza durante todo el período que le corresponde.
Vale decir que esta actitud responde a un voto de confianza específico a la Argentina.
En tanto el desbloqueo del puente, aún cuando se concretara en los próximos días, puede volver a producirse en cualquier momento.
Es una diferencia muy notoria, que Uruguay no ignora, pero decidió asumir, seguramente esperando la contrapartida que corresponde, sin tener que recurrir a plantear otras acciones y sin tener que “embretar” al presidente de la UNASUR, ante el reclamo uruguayo, teniendo ya el pronunciamiento favorable, como ha sucedido tiempo atrás sobre la ilegitimidad de este bloqueo, que pasa por encima de un derecho elemental en la integración de los pueblos, como es el derecho del libre tránsito en los pasos de frontera regionales.
La decisión de Mujica, adoptada cuando aún tiene un muy alto nivel de aprobación popular, tiene a su vez un alto riesgo para él, en materia de costo político, si es que no se logra la contrapartida que el país espera con esta actitud.
No dudamos que lo hecho por Mujica ha sido lo más sensato y aunque no se comparta plenamente, si miramos el mediano y largo plazo, es lo que debía hacerse.
De la situación planteada no se salía sin costo. Uruguay ha pagado el suyo, ahora la palabra la tendrá el presidente de la UNASUR…