Un gesto que enaltece

El gesto que tuvieron el Dr. Tabaré Vázquez y el Dr. Pedro Bordaberry, el pasado fin de semana en Rocha, cuando éste decidió recorrer los 300 metros que separaban el lugar donde realizaba un acto partidario de donde hacía lo mismo el Dr. Vázquez, seguramente que les habrá acarreado alguna manifestación de reprobación por parte de sus partidarios.
Sin embargo el gesto, tanto de Bordaberry como de Vázquez tiene un simbolismo enorme, para el sistema democrático uruguayo y ambos líderes de importantes colectividades políticas del país han demostrado con su acción que son capaces de dominar y encarrilar las posibles manifestaciones de reprobación que pudieran surgir por este tema.
Tanto la decisión de Bordaberry de ir a saludar a su contrincante, como la de Vázquez de invitarlo al estrado al verlo llegar y pedir un aplauso, que sus seguidores correspondieron, son gestos que merecen nuestro mayor reconocimiento.
El apretón de manos que se dieron rubrica una cuestión que probablemente solo en el Uruguay puede darse, demuestra que el hecho de profesar ideas diferentes e incluso antagónicas en algunos casos, no debe llevar a enemistades, a radicalismos irracionales, sino sencillamente al debate, a la discusión, pero manteniendo la altura y encauzando las diferencias como personas razonables.
Defender diferentes ideologías no significa que sean enemigos. El defender apasionadamente nuestras convicciones , no debe promover odios ni rencores insuperables, sino sencillamente debates y discusiones procurando cimentar y hacer prevalecer el razonamiento.
Estamos seguros que ni uno ni otro pre candidato presidencial dejaron prendas en el camino por este gesto, probablemente todo lo contrario, han demostrado un civismo y han dado una verdadera lección de democracia para el país porque si bien los debates ideológicos deben ubicarse necesariamente en el campo reflexivo, en el que poco o nada tienen que ver los afectos, éstos siempre estarán presentes en toda persona humana.
Quienes piensan que esto no es más que una manifestación afectiva se equivocan. Basta   pensar en las posibilidades de que los principales contrincantes políticos en Argentina, en Venezuela u otros lugares del Cono Sur se dieran un apretón de manos y veríamos que resulta sumamente difícil de concretar.
Las diferencias ideológicas deben quedar en el campo de las ideas porque muchas veces por diferentes caminos se buscan objetivos muy similares. Esto es lo que debe prevalecer.
Sepámoslo asumir.

El gesto que tuvieron el Dr. Tabaré Vázquez y el Dr. Pedro Bordaberry, el pasado fin de semana en Rocha, cuando éste decidió recorrer los 300 metros que separaban el lugar donde realizaba un acto partidario de donde hacía lo mismo el Dr. Vázquez, seguramente que les habrá acarreado alguna manifestación de reprobación por parte de sus partidarios.

Sin embargo el gesto, tanto de Bordaberry como de Vázquez tiene un simbolismo enorme, para el sistema democrático uruguayo y ambos líderes de importantes colectividades políticas del país han demostrado con su acción que son capaces de dominar y encarrilar las posibles manifestaciones de reprobación que pudieran surgir por este tema.

Tanto la decisión de Bordaberry de ir a saludar a su contrincante, como la de Vázquez de invitarlo al estrado al verlo llegar y pedir un aplauso, que sus seguidores correspondieron, son gestos que merecen nuestro mayor reconocimiento.

El apretón de manos que se dieron rubrica una cuestión que probablemente solo en el Uruguay puede darse, demuestra que el hecho de profesar ideas diferentes e incluso antagónicas en algunos casos, no debe llevar a enemistades, a radicalismos irracionales, sino sencillamente al debate, a la discusión, pero manteniendo la altura y encauzando las diferencias como personas razonables.

Defender diferentes ideologías no significa que sean enemigos. El defender apasionadamente nuestras convicciones , no debe promover odios ni rencores insuperables, sino sencillamente debates y discusiones procurando cimentar y hacer prevalecer el razonamiento.

Estamos seguros que ni uno ni otro pre candidato presidencial dejaron prendas en el camino por este gesto, probablemente todo lo contrario, han demostrado un civismo y han dado una verdadera lección de democracia para el país porque si bien los debates ideológicos deben ubicarse necesariamente en el campo reflexivo, en el que poco o nada tienen que ver los afectos, éstos siempre estarán presentes en toda persona humana.

Quienes piensan que esto no es más que una manifestación afectiva se equivocan. Basta   pensar en las posibilidades de que los principales contrincantes políticos en Argentina, en Venezuela u otros lugares del Cono Sur se dieran un apretón de manos y veríamos que resulta sumamente difícil de concretar.

Las diferencias ideológicas deben quedar en el campo de las ideas porque muchas veces por diferentes caminos se buscan objetivos muy similares. Esto es lo que debe prevalecer.

Sepámoslo asumir.