Un hecho de mucha gravedad

La comprobación de lo que habría sido un “ajuste de cuentas” en nuestra ciudad, nos revela la gravedad del tema delictivo referido al narcotráfico.
Aún cuando se trate de lo que del otro lado del río denominan “narco menudeo”, o sea el tráfico de drogas en pequeña escala, no deja de ser grave, debido a que inevitablemente de afirmarse nos llevará a otra dimensión delictiva más temible aún.
Lo que más tememos es que tratándose de gente generalmente con antecedentes penales, existe un concepto de aceptación “tácita” a estas acciones que no dejan de ser criminales.
La reacción que más encontramos en estos casos, directa o  indirectamente parece “justificarse” o al menos admitirse sin mayor preocupación en estas acciones, porque sólo el término “ajuste de cuentas” refiere a gente que se mueve en el mundo delictivo.
Pero la cuestión es mucho más grave. En primer lugar, la comprobación de que existe gente armada, con armas de fuego, y capaz de salir a matar si es necesario, debería ser una alta preocupación en la comunidad.
Para nadie es novedad que las bocas de venta de drogas en los barrios y en otros lugares de la ciudad son cada día más numerosas y además muy difíciles de ser erradicadas, debido a que hay  mucha gente atraída por la “plata fácil” que supone la venta de droga.
Pero lo peor que podemos hacer es aceptar esta realidad como algo normal o inevitable, debido a que esto es dejarle la puerta abierta al narcotráfico para que continúe infectando la comunidad y arruinando vidas generalmente jóvenes.
El narcotráfico no se detiene nunca sólo en el mundo delictivo, su ley es obtener ganancia de cualquier manera y por lo tanto, no sólo capta a los consumidores, sino que trata a todos sus dependientes, a sangre y fuego. Quien no cumple y a veces aún cumpliendo con sus nefastos objetivos, está siempre bajo riesgo.
Una de las premisas para evitar que prospere el ingreso del narcotráfico en nuestra comunidad, es cerrar filas y combatir severamente a todo intento de radicación de estas actividades.
El hecho reciente no debe pasar desapercibido, porque tiene una gravedad inusitada para una ciudad del interior, como es Salto, que además tiene intereses muy importantes en el sector turístico, donde la seguridad y la tranquilidad del visitante tiene alto valor.
¡No lo olvidemos!

La comprobación de lo que habría sido un “ajuste de cuentas” en nuestra ciudad, nos revela la gravedad del tema delictivo referido al narcotráfico.

Aún cuando se trate de lo que del otro lado del río denominan “narco menudeo”, o sea el tráfico de drogas en pequeña escala, no deja de ser grave, debido a que inevitablemente de afirmarse nos llevará a otra dimensión delictiva más temible aún.

Lo que más tememos es que tratándose de gente generalmente con antecedentes penales, existe un concepto de aceptación “tácita” a estas acciones que no dejan de ser criminales.

La reacción que más encontramos en estos casos, directa o  indirectamente parece “justificarse” o al menos admitirse sin mayor preocupación en estas acciones, porque sólo el término “ajuste de cuentas” refiere a gente que se mueve en el mundo delictivo.

Pero la cuestión es mucho más grave. En primer lugar, la comprobación de que existe gente armada, con armas de fuego, y capaz de salir a matar si es necesario, debería ser una alta preocupación en la comunidad.

Para nadie es novedad que las bocas de venta de drogas en los barrios y en otros lugares de la ciudad son cada día más numerosas y además muy difíciles de ser erradicadas, debido a que hay  mucha gente atraída por la “plata fácil” que supone la venta de droga.

Pero lo peor que podemos hacer es aceptar esta realidad como algo normal o inevitable, debido a que esto es dejarle la puerta abierta al narcotráfico para que continúe infectando la comunidad y arruinando vidas generalmente jóvenes.

El narcotráfico no se detiene nunca sólo en el mundo delictivo, su ley es obtener ganancia de cualquier manera y por lo tanto, no sólo capta a los consumidores, sino que trata a todos sus dependientes, a sangre y fuego. Quien no cumple y a veces aún cumpliendo con sus nefastos objetivos, está siempre bajo riesgo.

Una de las premisas para evitar que prospere el ingreso del narcotráfico en nuestra comunidad, es cerrar filas y combatir severamente a todo intento de radicación de estas actividades.

El hecho reciente no debe pasar desapercibido, porque tiene una gravedad inusitada para una ciudad del interior, como es Salto, que además tiene intereses muy importantes en el sector turístico, donde la seguridad y la tranquilidad del visitante tiene alto valor.

¡No lo olvidemos!







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