Un nuevo dilema en referencia a un viejo problema

La Corporación de Construcción Ferroviaria de China (CRCC) propuso al gobierno un plan de inversión para realizar una reforma de la infraestructura de transporte ferroviario estatal en el país desde la estación de Algorta a Fray Bentos en el departamento de Río Negro.
Se trata de un tramo de 145 kilómetros en el que hay muy buenas posibilidades de un movimiento de carga intenso, dada la producción maderera que tiene como punto terminal la planta de UPM (ex Botnia).
En conocimiento de la propuesta el presidente Mujica se ha visto en un dilema. Para cobncretar lo que se propone, que parece ser muy interesante, de acuerdo a lo que ha trascendido, Mujica tendría que obviar uno de los requisitos existentes en el país, que en estos casos obliga a realizar  una licitación internacional, requisito que demandaría alrededor de dos años de tiempo para poder adjudicar.
El tema, mejor dicho el problema del ferrocarril data de varias décadas en el país. La debacle llegó en tiempos de la dictadura militar, cuando el servicio hizo eclosión debido a una total debacle, no solo en cuanto al transporte de pasajeros, con coches antiguos, en mal estado y sin el mantenimiento adecuado, sino también en materia de transporte de cargas, debido a la inoperancia del servicio.
Paralelamente fue cobrando auge en el país el transporte carretero, un servicio que paradojalmente demanda del Estado el mantenimiento de una infraestructura vial adecuada, a pesar de que es la empresa privada la que lo  utiliza y obtiene buenos dividendos por la actividad que cumple.
Hoy nadie ignora que un sistema eficiente de tren de carga en manos del Estado dejaría muy buenas ganancias al país y a pesar de competir con el transporte carretero, se supone que el crecimiento industrial y agrícola que expone Uruguay hoy, alcanzaría para mantener la vigencia de ambos sistemas, sin descartar las posibilidades de realización de nuevos emprendimientos ya anunciados. Tan importante es para el país el transporte carretero, en mano de obra, servicio colateral, trabajo indirecto (gomería, repuestos y otros insumos), como sin duda lo sería un transporte de carga por ferrocarril.
Por lo tanto la cuestión está en hallar una fórmula complementaria, para que ambas actividades puedan subsistir contribuyendo al desarrollo del país y al mejoramiento de la calidad de vida de sus habitantes y al mismo tiempo aprovechar el tren del progreso, que difícilmente pase otra vez.

La Corporación de Construcción Ferroviaria de China (CRCC) propuso al gobierno un plan de inversión para realizar una reforma de la infraestructura de transporte ferroviario estatal en el país desde la estación de Algorta a Fray Bentos en el departamento de Río Negro.

Se trata de un tramo de 145 kilómetros en el que hay muy buenas posibilidades de un movimiento de carga intenso, dada la producción maderera que tiene como punto terminal la planta de UPM (ex Botnia).

En conocimiento de la propuesta el presidente Mujica se ha visto en un dilema. Para cobncretar lo que se propone, que parece ser muy interesante, de acuerdo a lo que ha trascendido, Mujica tendría que obviar uno de los requisitos existentes en el país, que en estos casos obliga a realizar  una licitación internacional, requisito que demandaría alrededor de dos años de tiempo para poder adjudicar.

El tema, mejor dicho el problema del ferrocarril data de varias décadas en el país. La debacle llegó en tiempos de la dictadura militar, cuando el servicio hizo eclosión debido a una total debacle, no solo en cuanto al transporte de pasajeros, con coches antiguos, en mal estado y sin el mantenimiento adecuado, sino también en materia de transporte de cargas, debido a la inoperancia del servicio.

Paralelamente fue cobrando auge en el país el transporte carretero, un servicio que paradojalmente demanda del Estado el mantenimiento de una infraestructura vial adecuada, a pesar de que es la empresa privada la que lo  utiliza y obtiene buenos dividendos por la actividad que cumple.

Hoy nadie ignora que un sistema eficiente de tren de carga en manos del Estado dejaría muy buenas ganancias al país y a pesar de competir con el transporte carretero, se supone que el crecimiento industrial y agrícola que expone Uruguay hoy, alcanzaría para mantener la vigencia de ambos sistemas, sin descartar las posibilidades de realización de nuevos emprendimientos ya anunciados. Tan importante es para el país el transporte carretero, en mano de obra, servicio colateral, trabajo indirecto (gomería, repuestos y otros insumos), como sin duda lo sería un transporte de carga por ferrocarril.

Por lo tanto la cuestión está en hallar una fórmula complementaria, para que ambas actividades puedan subsistir contribuyendo al desarrollo del país y al mejoramiento de la calidad de vida de sus habitantes y al mismo tiempo aprovechar el tren del progreso, que difícilmente pase otra vez.