Un solo Uruguay debería de ser más que un eslogan

Uno de los eslogan más utilizado por los denominados “autoconvocados” en estos días es el de “un solo Uruguay”, apuntando a que todos los pobladores del país tengan los mismos beneficios, el mismo tratamiento ante el Estado y las mismas condiciones ya sea para producir, vender, comprar y vivir, entre otras cosas.
Este eslogan ha surgido en contraposición a la posición que sostiene el gobierno nacional, considerando que la situación no puede tomarse precisamente como igual para todos los sectores.
Al así considerarlo, el gobierno nacional ha tomado medidas provisorias y parciales para los tres rubros que considera con mayores dificultades y más urgencias.
Obviamente que entonces el eslogan ha surgido en un intento de que se considere a todo el mundo en la misma situación y no rubro por rubro.
Esta confrontación que a primera vista podría pensarse que es simplemente una visión diferente, pensando en que todo el país está en grandes dificultades, tiene un enorme trasfondo: lo que se está pidiendo es que no se cambie nada de la situación general.
Aquí radica precisamente nuestra discrepancia con los hechos. Es que si alguien cree que el Uruguay actual es uno solo, que con medidas iguales para todos obtendremos un país equitativo y justo para todos, nos estamos equivocando de cabo a rabo.
Hoy hay varios Uruguay. Yo pregunto si se considera que un muchacho que nació ciego, que anda por la ciudad como puede, al que vemos casi que a diario, tiene las mismas posibilidades que uno normal. Nos condolemos por él le ayudamos, nos interesamos por su situación?
Pregunto: ¿será que entiende que Salto es una ciudad sensible a su situación?. Una ciudad que piensa en quienes enfrentan estas y otras dificultades?. ¿Una ciudad donde no se ponen obstáculos a su paso, no hay motos ni otros vehículos sobre las veredas?
Este es sólo un caso, pero de estos hay cientos sólo en nuestro alrededor. Los que venden pasteles y alfajores para hacer “la diaria”, los que venden artesanías y hasta almanaques en calle Uruguay… Está haciéndolo porque no les gusta trabajar en algo “normal” o porque no le queda otra. ¿Realmente nos hemos interesado por ellos?
Por eso nuestra convicción es que cuando pedimos “un solo Uruguay”, en realidad estamos pidiendo que se trate por igual a todos los iguales, no sea cosa que alguien piense que tenemos también que ser sensibles con los desiguales…
Las cosas por su nombre lo que se pide es igualdad, pero ¿estamos dispuestos a darla también nosotros?
Alberto Rodríguez Díaz







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