Un tema a atender

La presente semana se encara a nivel nacional el tema de la hipertensión arterial (presión alta), uno de los problemas de salud más preocupantes que tenemos los uruguayos.
Los desarreglos que acarrea el descontrol de la hipertensión arterial, se consideran entre las principales y más frecuentes causas de muerte de la población uruguaya. La ingesta de sodio, principal componente de la sal, se considera entre las causas más frecuentes de los accidentes cardiovasculares, accidentes cerebrovasculares y cardiopatías coronarias en adultos.
Otros de los tabúes es creer que la sal marina y otros tipos de sal son menos nocivos, cuando se acaba de explicar que su nocividad es idéntica.
En esta línea se ha explicado que existe una creencia popular que se considera exagerada, sino errónea. La sal que nos llega a través del salero, vale decir, aquella que agregamos a las comidas por esta vía, sólo aporta el 14 por ciento del exceso de sal que presenta la población. Es menor aún las sal que aportan las frutas y verduras al organismo humano.
En tanto la sal que nos llega a través de los alimentos industrializados, fundamentalmente los fiambres, lácteos, panes y galletas saladas, huevos y otros alimentos que se conservan en sal y por lo tanto están saturados de ella, son el problema principal.
Uno de los aportes que hemos incorporado es el saber que el potasio (contenido fundamentalmente en las bananas), opera como contrapartida para contrarrestar el exceso de sal.
Uruguay es uno de los países cuya población presenta un notorio exceso en el consumo de sal, al punto que se considera entre el doble y el triple de lo recomendado por la Organización Mundial de la Salud (OMS), que recomienda no exceder los 5 gramos de consumo diario.
El mayor problema no radica en los adultos mayores que obviamente ya han dañado su salud con un excesivo consumo de sodio, sino en el cuadro que presenta la niñez uruguaya en este sentido. Se considera que uno de cada dos niños uruguayos presenta problema de sobrepeso u obesidad, claro indicio de que es proclive a tener uno de estos problemas en el resto de su vida.
Todavía estamos a tiempo para tomar medidas acordes, sensatas y razonables para bajar el consumo de sodio hasta ubicarlo en las cantidades recomendadas. No hay tiempo que perder, por ellos, por nuestro futuro, por las generaciones que nos sucederán.
A.R.D.







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