Un tema a resolver pronto

Aunque en los últimos años se ha hablado con mayor asiduidad del acuciante problema energético que se le avecina al Uruguay en los próximos años, de no lograr una salida al tema, nadie manejó la posibilidad de que estos problemas fueran inminentes.
En los últimos días se han producido apagones en diferentes zonas del país, incluso de Salto y es probable que algunos de estos apagones se haya debido a una demanda muy alta y una ínfima generación hidroeléctrica en estos momentos.
Fuentes de UTE sostuvieron que los últimos apagones en el Sur del país se debieron a un inconveniente que dejó de servicio a una de las centrales térmicas y no hubo posibilidades de sustituir el abastecimiento con la que habitualmente sirve de auxilio, porque ésta precisamente se halla en reparación debido a un inconveniente similar registrado semanas atrás.
En realidad la situación energética ya ha sido anunciada como muy comprometida, desde hace por lo menos siete años atrás.
Prácticamente agotadas las posibilidades de generación hidroeléctrica en nuestro país, durante el gobierno anterior, se comenzó a trabajar fuerte en la promoción de otro tipo de energía, como la eólica, los biocombustibles y también la solar.
En los últimos tiempos se insiste en que el país habrá de construir una planta regasificadora, con o sin apoyo de la Argentina, al tiempo en que se mantienen las posibilidades de conseguir finalmente energía de Paraguay que llegaría a través del territorio argentino.
En un segundo plano parecen haber quedado las discusiones sobre la conveniencia o no de incorporar energía nuclear, posibilidad que tiene tantos partidarios como opositores.
Puntualmente entendemos que esta posibilidad debería ser la última que estudiara el país, luego de agotar todas las restantes, es decir de maximizar las posibilidades de la energía eólica, la que en los últimos años ha dado muestras de que puede realizar un aporte considerable, y la energía solar, fundamentalmente, por tratarse de las energías más limpias y “amigables” con el ambiente.
En cuanto a la posibilidad de que el país tenga gas e hidrocarburos, por el momento representa una expectativa interesante, pero nada concreta y en el mejor de los casos nunca sería un aporte en el que pueda pensarse a corto plazo.
Es una de las materias pendientes de nuestro país y seguramente, de no tomar las medidas adecuadas y efectuar las inversiones correspondientes, en los próximos años lo lamentaremos.
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Aunque en los últimos años se ha hablado con mayor asiduidad del acuciante problema energético que se le avecina al Uruguay en los próximos años, de no lograr una salida al tema, nadie manejó la posibilidad de que estos problemas fueran inminentes.

En los últimos días se han producido apagones en diferentes zonas del país, incluso de Salto y es probable que algunos de estos apagones se haya debido a una demanda muy alta y una ínfima generación hidroeléctrica en estos momentos.

Fuentes de UTE sostuvieron que los últimos apagones en el Sur del país se debieron a un inconveniente que dejó de servicio a una de las centrales térmicas y no hubo posibilidades de sustituir el abastecimiento con la que habitualmente sirve de auxilio, porque ésta precisamente se halla en reparación debido a un inconveniente similar registrado semanas atrás.

En realidad la situación energética ya ha sido anunciada como muy comprometida, desde hace por lo menos siete años atrás.

Prácticamente agotadas las posibilidades de generación hidroeléctrica en nuestro país, durante el gobierno anterior, se comenzó a trabajar fuerte en la promoción de otro tipo de energía, como la eólica, los biocombustibles y también la solar.

En los últimos tiempos se insiste en que el país habrá de construir una planta regasificadora, con o sin apoyo de la Argentina, al tiempo en que se mantienen las posibilidades de conseguir finalmente energía de Paraguay que llegaría a través del territorio argentino.

En un segundo plano parecen haber quedado las discusiones sobre la conveniencia o no de incorporar energía nuclear, posibilidad que tiene tantos partidarios como opositores.

Puntualmente entendemos que esta posibilidad debería ser la última que estudiara el país, luego de agotar todas las restantes, es decir de maximizar las posibilidades de la energía eólica, la que en los últimos años ha dado muestras de que puede realizar un aporte considerable, y la energía solar, fundamentalmente, por tratarse de las energías más limpias y “amigables” con el ambiente.

En cuanto a la posibilidad de que el país tenga gas e hidrocarburos, por el momento representa una expectativa interesante, pero nada concreta y en el mejor de los casos nunca sería un aporte en el que pueda pensarse a corto plazo.

Es una de las materias pendientes de nuestro país y seguramente, de no tomar las medidas adecuadas y efectuar las inversiones correspondientes, en los próximos años lo lamentaremos.