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Un tema complejo, pero ineludible

La  Asociación de Maestros de Montevideo (ADEMU) tiene mandatado por asamblea a todos sus asociados que en caso de agresión a un maestro, la respuesta inmediata es el paro de actividades.
Habiéndose producido una agresión a una directora de un Jardín de Infantes de la capital el martes último,  la medida fue puesta en práctica inmediatamente. Como consecuencia de esta medida gremial 170 mil escolares quedaron sin clases en la ocasión, tal como lo hizo ver la Ministra de Educación y Cultura, María Julia Muñoz, quien señaló que comparte la necesidad de buscar soluciones para este grave problema, pero no comparte el paro porque entiende que “no soluciona nada”.
La posición de la Ministro es entendible, aunque en lo personal no la compartimos.
No ignoramos que el alcance de la medida puede parecer desmesurada, en cuanto a que se trata de hechos aislados y seguramente lejos de ser apoyado por los restantes cientos de miles de padres, que jamás tendrían una actitud semejante a la de esta madre que entendió que la vía para “solucionar” el problema que tenía con la maestra de su hija en el Jardín era la violencia directa, la agresión, el golpe.
De todas formas hay que entender, que no sólo estamos refiriéndonos al origen de muchos de los problemas que luego generan hechos de violencia de mayor gravedad, porque no hay que olvidar que es a esta edad y en estos hábitos donde se forma la personalidad del educando.
Tenemos la certeza que si estos hechos pasan desapercibidos, si no se entera la mayoría de la población de lo que ha sucedido, pronto caeremos en la situación de mirar para otro lado, desentendiéndonos por completo del hecho y de la situación general.
Seguramente que al no haber clases causa una infinidad de contratiempos, en especial precisamente en el área metropolitana donde ambos progenitores suelen tener compromisos laborales, mientras sus hijos están en la escuela, pero es  también la única forma de que toda la población sepa que ha sucedido un hecho de estas características y tome conciencia de la misma.
Más allá de su protagonista, más allá del lugar o de las culpas mismas, debemos entender que estos hechos deben ser erradicados de raíz y no hay otra forma de concientizar sobre esta necesidad que no sea llamando la atención de todos los que de una u otra forma estamos involucrados en el tema, esto es toda la población uruguaya.
Que la ministro no asuma el tema en toda su dimensión es lo más preocupante.
Seguiremos con el tema.
Alberto Rodríguez Díaz

La  Asociación de Maestros de Montevideo (ADEMU) tiene mandatado por asamblea a todos sus asociados que en caso de agresión a un maestro, la respuesta inmediata es el paro de actividades.

Habiéndose producido una agresión a una directora de un Jardín de Infantes de la capital el martes último,  la medida fue puesta en práctica inmediatamente. Como consecuencia de esta medida gremial 170 mil escolares quedaron sin clases en la ocasión, tal como lo hizo ver la Ministra de Educación y Cultura, María Julia Muñoz, quien señaló que comparte la necesidad de buscar soluciones para este grave problema, pero no comparte el paro porque entiende que “no soluciona nada”.

La posición de la Ministro es entendible, aunque en lo personal no la compartimos.

No ignoramos que el alcance de la medida puede parecer desmesurada, en cuanto a que se trata de hechos aislados y seguramente lejos de ser apoyado por los restantes cientos de miles de padres, que jamás tendrían una actitud semejante a la de esta madre que entendió que la vía para “solucionar” el problema que tenía con la maestra de su hija en el Jardín era la violencia directa, la agresión, el golpe.

De todas formas hay que entender, que no sólo estamos refiriéndonos al origen de muchos de los problemas que luego generan hechos de violencia de mayor gravedad, porque no hay que olvidar que es a esta edad y en estos hábitos donde se forma la personalidad del educando.

Tenemos la certeza que si estos hechos pasan desapercibidos, si no se entera la mayoría de la población de lo que ha sucedido, pronto caeremos en la situación de mirar para otro lado, desentendiéndonos por completo del hecho y de la situación general.

Seguramente que al no haber clases causa una infinidad de contratiempos, en especial precisamente en el área metropolitana donde ambos progenitores suelen tener compromisos laborales, mientras sus hijos están en la escuela, pero es  también la única forma de que toda la población sepa que ha sucedido un hecho de estas características y tome conciencia de la misma.

Más allá de su protagonista, más allá del lugar o de las culpas mismas, debemos entender que estos hechos deben ser erradicados de raíz y no hay otra forma de concientizar sobre esta necesidad que no sea llamando la atención de todos los que de una u otra forma estamos involucrados en el tema, esto es toda la población uruguaya.

Que la ministro no asuma el tema en toda su dimensión es lo más preocupante.

Seguiremos con el tema.

Alberto Rodríguez Díaz