Un tema más que candente

as manifestaciones de violencia en los espectáculos públicos no son otra cosa que el fiel reflejo de una sociedad violenta, donde de diferentes formas hemos ido dejando de lado la razón, las leyes, la justicia, para tratar de imponer la fuerza, el grito, el golpe, la transgresión.
Hoy el deporte como muchas otras actividades está contaminado por otros intereses nefastos, como el narcotráfico e incluso algunas formas delictivas mas.
Todo esto amparado por leyes frágiles, poco claras, con muchos intersticios para ser burlada.
Entre los tantos argumentos que hemos escuchado sobre el tema de la violencia en los espectáculos público, se incluye el de que “son pocos”.
Esto es falso, quien realmente lo crea así se equivoca.
La violencia está cada vez mas metida en el seno de la sociedad uruguaya, se lo ve a diario en la calle, en el tránsito sobre todo, donde más que la preferencia, lo que rige es la prepotencia y ante todo esto, las leyes son frágiles y la aplicación muchas veces tan poca que es casi inexistente, porque nos hemos acostumbrado a “no meternos”, a “mirar para otro lado” al “no es con vos”, para evitarse problemas cuando no nos involucran directamente.
Pero quienes hayan visto las imágenes de lo sucedido el pasado miércoles en el Centenario tienen ahora la certeza de que en realidad es un problema social, de miles de uruguayos, porque nos atrevemos a decir que quienes no participan directamente, aplauden estas acciones o sencillamente miran para otro lado.
La violencia se va generando paulatinamente. Violencia son los cantos obscenos, es violencia, inaceptable violencia para nosotros, los cantos que hemos escuchado vanagloriándose de la muerte de algún hincha rival, lo que lisa y llanamente llamamos asesinatos, nada mas que generalmente impunes, porque no se llega a saber exactamente quién fue el autor.
Es violencia los gritos e insultos.
Pero tan grave como esta violencia, es la incapacidad que se ha puesto de manifiesto hasta el momento para combatir y erradicar a los violentos del fútbol, los que no tienen institución, los que no tienen nada que ver con el deporte.
Al momento de escribir estas líneas no se sabe qué habrá de pasar con la próxima fecha del fútbol uruguayo, porque el presidente Mujica ha anunciado que no habrá policías ni en el Estadio Centenario ni en el Parque Central.
No sabemos si la medida es adecuada o no, lo que tenemos muy claro es que de una vez por todas, si no se toman medidas de fondo, es preferible suspender el fútbol, es la única forma que realmente podamos tomar la cuestión con la seriedad que corresponde.
Las manifestaciones de violencia en los espectáculos públicos no son otra cosa que el fiel reflejo de una sociedad violenta, donde de diferentes formas hemos ido dejando de lado la razón, las leyes, la justicia, para tratar de imponer la fuerza, el grito, el golpe, la transgresión.
Hoy el deporte como muchas otras actividades está contaminado por otros intereses nefastos, como el narcotráfico e incluso algunas formas delictivas mas.
Todo esto amparado por leyes frágiles, poco claras, con muchos intersticios para ser burlada.
Entre los tantos argumentos que hemos escuchado sobre el tema de la violencia en los espectáculos público, se incluye el de que “son pocos”.
Esto es falso, quien realmente lo crea así se equivoca.
La violencia está cada vez mas metida en el seno de la sociedad uruguaya, se lo ve a diario en la calle, en el tránsito sobre todo, donde más que la preferencia, lo que rige es la prepotencia y ante todo esto, las leyes son frágiles y la aplicación muchas veces tan poca que es casi inexistente, porque nos hemos acostumbrado a “no meternos”, a “mirar para otro lado” al “no es con vos”, para evitarse problemas cuando no nos involucran directamente.
Pero quienes hayan visto las imágenes de lo sucedido el pasado miércoles en el Centenario tienen ahora la certeza de que en realidad es un problema social, de miles de uruguayos, porque nos atrevemos a decir que quienes no participan directamente, aplauden estas acciones o sencillamente miran para otro lado.
La violencia se va generando paulatinamente. Violencia son los cantos obscenos, es violencia, inaceptable violencia para nosotros, los cantos que hemos escuchado vanagloriándose de la muerte de algún hincha rival, lo que lisa y llanamente llamamos asesinatos, nada mas que generalmente impunes, porque no se llega a saber exactamente quién fue el autor.
Es violencia los gritos e insultos.
Pero tan grave como esta violencia, es la incapacidad que se ha puesto de manifiesto hasta el momento para combatir y erradicar a los violentos del fútbol, los que no tienen institución, los que no tienen nada que ver con el deporte.
Al momento de escribir estas líneas no se sabe qué habrá de pasar con la próxima fecha del fútbol uruguayo, porque el presidente Mujica ha anunciado que no habrá policías ni en el Estadio Centenario ni en el Parque Central.
No sabemos si la medida es adecuada o no, lo que tenemos muy claro es que de una vez por todas, si no se toman medidas de fondo, es preferible suspender el fútbol, es la única forma que realmente podamos tomar la cuestión con la seriedad que corresponde.