Un testimonio imperecedero

Fue y es de los testimonios cristianos capaces de conmover y convencer al más pintado de los hombres que realmente tenga “la cabeza abierta” a recepcionar la lecciones de vida de quienes asumen a Cristo como centro de su vida.
Dora Paiva, La Tablada, Marcelo Mendiharat constituyen verdaderos mojones en la vida de cualquier cristiano que los hubiera conocido. Es que fueron perseguidos. Dora fue encarcelada, torturada y denostada siempre por su fidelidad al Evangelio y por seguir las enseñanzas de Cristo.
Quien le haya conocido sabe que es imposible olvidar a Dora, su entrega, su testimonio, su desprendimiento, su calidez humana y su lucha permanente por los más pobres y los más débiles.
Jamás le oímos otra cosa que no fuera agradecimiento a Cristo por lo que entendía era su acompañamiento permanente. Seguidora además de Carlos de Foucault de quien se manifestaba fiel seguidora, por su entrega y su fidelidad a Cristo.
Dora,oriunda de Artigas, ciudad a la que nunca renunció. Había nacido el 28 de enero de 1931 y partió, seguramente a la Casa Grande del Señor, en febrero del 2015, en Montevideo.
En recuerdo de Dora, compartimos algunos conceptos dejados por ella en ocasión de una de las tantas reuniones en la que supo participar, vitando “ a todos mis ahijados, ahijadas, comadres y compadres, a miembros de la JOC de la década del 50 y 60. A todos las amigas y amigos y miembros de las comisiones vecinales y de las cooperativas y a todos los familiares (que gusten de compartir una misa) y celebrar una convivencia.
Decía Dora: Quiero contarles que si soy como soy es pura gracia de Dios, que me hace tener al Señor Jesús como único modelo.
En el año 1952 fui a Montevideo a estudiar servicio social. El quinto domingo de abril de ese año me encuentro con el Padre Antolín (S. Carmelita), me dice que “hay un grupo que te caerá muy bien”. Eran los equipos del Bien Común, Movimiento formado por el Padre Lebret (S.Dominico), que sostenía que para cambiar esta sociedad debemos lograr una Economía Humana, un mundo más justo, más solidario, para ello debemos trabajar por una reforma de vida y de estructura (simultáneamente) para esto debemos hacer trabajo de base: prolongado y ascendente, apoyado en las ciencias sociales y demás disciplinas.
Sobre Carlos de Foucault sostenía: “él decía que debíamos gritar el Evangelio con toda nuestra vida”. Lo esencial de su espiritualidad que dejó por escrito fue “es amando a las personas que aprendemos a amar a Dios”. La manera de adquirir la caridad en relación con Dios es practicándola con las personas”.
Dora sostenía que tenemos tres pilares para no equivocarnos en esta misión: Jesús, los pobres y la Iglesia.
Para quienes tuvimos el privilegio de conocerte serás siempre un faro que nos ilumine. Haya paz en tu tumba, querida Dora.
A.R.D.







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