Una barbarie que clama justicia

No hay argumento capaz de justificar, ni siquiera explicar el bárbaro crimen cometido por los Estados Unidos y las fuerzas de seguridad afganas contra un hospital de Médicos Sin Fronteras (MSF), durante el fin de semana en Afganistán.
El argumetno esgrimido por los atacantes, que sabían muy bien que estaban atacando un hospital, uno de los lugares protegidos por razones humanitarias, fue que tenían la certeza de que allí se habían refugiado los talibanes que se enfrentan a las fuerzas regulares representadas por el gobierno afgano y sus socios estadounidenses.
Aún suponiendo que así fuera -alcance que deberá probarse – no es esa razón suficiente para asesinar a mansalva tanto a los médicos que prestaban servicio allí, como a los pacientes, muchos de ellos a merced de las bombas asesinas sin siquiera poder movilizarse. Algunos de ellos eran niños y fueron muertos y quemados en el lugar por las bombas asesinas.
No es una acción que alguien en sus cabales pueda justificar.
Los médicos que integran la organización generalmente son personas con un elevado sentido del deber y de la misión humanitaria, que están dispuestos a prestar servicios aún honorarios en zonas de conflictos, pero que tanto la Organización de Naciones Unidas, como otras organizaciones asumen la protección debida a estos colaboradores voluntarios.
Cerca de 20 de éstos heróicos médicos y enfermeras han sido asesinados en el lugar y el mundo civilizado no puede dejar pasar por alto semejante acción, sin que sus autores sean debidamente sancionados.
Nadie puede esperar el resultado de las investigaciones, porque hacerlo sería entender que podría haber alguna razón que justificara esta acción premeditada.
Nadie puede escandalizarse porque ni siquiera se deje la puerta abierta para que haya explicaciones, sencillamente porque el crimen y en estas condiciones no puede tener el más mínimo justificativo.
La ONU acaba de pedir una investigación neutral, está bien que lo haga pero en buen romance, no hay nada que pueda hacer dudar de que esto es un crimen de lesa humanidad, una masacre hecha en forma totalmente consciente y sus responsables deben ser sancionados como corresponde.
Si esto pasa sin ser sancionado, que nadie se escandalice cuando aparece gente enferma psíquicamente y mata a mansalva, niños, hombres, mujeres, estudiantes o no, porque aparentemente los crímenes más aberrantes pueden incluso quedar impunes cuando hay guerra y este es un estado que muchas veces se invoca o declara unilateralmente para justificar acciones aberrantes como la que hoy nos ocupa.
Alberto Rodríguez Díaz.