Una buena muestra de convivencia

Los promotores de las dos posiciones existentes en estos momentos en referencia a la proyectada baja de la edad para la imputabilidad de los jóvenes uruguayos – tema que se habrá de plebiscitar el domingo junto a la elección general – habrán de compartir hoy durante tres minutos y medio una cadena nacional para exponer sus ideas.

No se trata de un debate, no se trata de un intercambio de ideas, se trata específicamente de una exposición de argumentos en favor de la posición que defienden tanto uno como otros.

Creemos que esto es un acierto.

Esta es una forma de contribuir con la información que requiere y debe tener la ciudadanía.

Despojada de todo interés estratégico, que está presente en un debate y no en esta forma de exposición, la cuestión es aportar argumentos en favor de la posición que se defiende.

Seguramente que la seguridad no es un tema fácil y en la época que nos corresponde vivir, la tecnología y otros aspectos de la vida moderna ha llevado a que la delincuencia sea cada vez mayor y más peligrosa.

Les hemos inculcado, de muchas formas que lo que sirve es tener y para tener no importa “cómo”, es decir lo mismo sirve quitándolo al que tiene lo que yo quiero y no tengo y si es necesario matándolo para conseguirlo.

Seguramente también que ambas posiciones en el fondo luchan por lo mismo, por obtener mayor seguridad, bajar la delincuencia y contribuir a formar  una comunidad donde se respete la vida y los derechos de cada ciudadano.

Lo diferente es el camino por el cual conseguirlo y es en este aspecto que coliden ambas posiciones.

Seguramente que no es  metiendo a los menores a más temprana edad en la cárcel o en un establecimiento donde no tenga posibilidad de reformarse, que lograremos cambiar la situación.

La cuestión pasa inexorablemente por la educación, por llevar a los niños desde muy temprana edad por la senda de la educación, de los valores, del respeto a los derechos en general.

La represión, ya sea a los 18, los 16 o los 13 años, no es más que uno de los factores que juegan en el tema, pero de ninguna manera puede ser considerado la esencia o el punto central del tema.

Aquí se trata de enderezar los árboles que han estado creciendo torcido y no de troncharlos.

Segurmaente que no siempre se logrará, pero en el intento -esto es en darles a estos gurises la posibilidad de recuperarse – debemos volcar el máximo esfuerzo.

Llámese SIRPA, llámese centro de recuperación o de la manera que se le quiera llamar, este debe ser el centro y a esto habrá de contribuir de la mejor forma que podamos para que hasta el último de esos muchachos que tenga interés de recuperarse halle la forma de hacerlo.

Allí está la cuestión.

os promotores de las dos posiciones existentes en estos momentos en referencia a la proyectada baja de la edad para la imputabilidad de los jóvenes uruguayos – tema que se habrá de plebiscitar el domingo junto a la elección general – habrán de compartir hoy durante tres minutos y medio una cadena nacional para exponer sus ideas.
No se trata de un debate, no se trata de un intercambio de ideas, se trata específicamente de una exposición de argumentos en favor de la posición que defienden tanto uno como otros.
Creemos que esto es un acierto.
Esta es una forma de contribuir con la información que requiere y debe tener la ciudadanía.
Despojada de todo interés estratégico, que está presente en un debate y no en esta forma de exposición, la cuestión es aportar argumentos en favor de la posición que se defiende.
Seguramente que la seguridad no es un tema fácil y en la época que nos corresponde vivir, la tecnología y otros aspectos de la vida moderna ha llevado a que la delincuencia sea cada vez mayor y más peligrosa.
Les hemos inculcado, de muchas formas que lo que sirve es tener y para tener no importa “cómo”, es decir lo mismo sirve quitándolo al que tiene lo que yo quiero y no tengo y si es necesario matándolo para conseguirlo.
Seguramente también que ambas posiciones en el fondo luchan por lo mismo, por obtener mayor seguridad, bajar la delincuencia y contribuir a formar  una comunidad donde se respete la vida y los derechos de cada ciudadano.
Lo diferente es el camino por el cual conseguirlo y es en este aspecto que coliden ambas posiciones.
Seguramente que no es  metiendo a los menores a más temprana edad en la cárcel o en un establecimiento donde no tenga posibilidad de reformarse, que lograremos cambiar la situación.
La cuestión pasa inexorablemente por la educación, por llevar a los niños desde muy temprana edad por la senda de la educación, de los valores, del respeto a los derechos en general.
La represión, ya sea a los 18, los 16 o los 13 años, no es más que uno de los factores que juegan en el tema, pero de ninguna manera puede ser considerado la esencia o el punto central del tema.
Aquí se trata de enderezar los árboles que han estado creciendo torcido y no de troncharlos.
Segurmaente que no siempre se logrará, pero en el intento -esto es en darles a estos gurises la posibilidad de recuperarse – debemos volcar el máximo esfuerzo.
Llámese SIRPA, llámese centro de recuperación o de la manera que se le quiera llamar, este debe ser el centro y a esto habrá de contribuir de la mejor forma que podamos para que hasta el último de esos muchachos que tenga interés de recuperarse halle la forma de hacerlo.
Allí está la cuestión.