Una condena cuestionable

No debí dejarlos solos, pero no tenía un peso”, declaró la compungida madre del bebé de pocos meses que quedó a cargo de una niña de 12 años, su hermana y murió de muerte súbita.
Esta madre trabajadora sexual con cuatro niños, que no recibe aporte alguno de los padres de los niños fue condenada por omisión de responsabilidades. Más aún, su entorno, de vecinos o conocidos o sencillamente del público se dieron el lujo de amenazarla con incendiar su casa o robarle… como forma de castigarla.
El tema es hoy objeto de una fuerte controversia. En primer lugar, ¿los padres no tienen responsabilidad alguna? Si esa madre, que tenía todos sus pequeños controlados y debidamente asistidos fue procesada porque salió a cumplir con su “servicio” es decir a vender su cuerpo para conseguir dinero para alimentar a sus chicos.
Seguramente que cometió alguna irresponsabilidad porque como ella mismo reconoce no debió dejar solos a sus pequeños pero ¿Qué ayuda y de quien tenía? Nadie tiene derecho a juzgar a los demás sobre las causas que llevaron a esta madre a dejar sus hijos pequeños con la hermana de 12 años.
Ahora bien, sabe la magistrada que la condenó a libertad vigilada que más de uno de cada cuatro adolescentes de escasos recursos en el país, cuida o incluso queda a cargo de otros integrantes de la familia, hermanos menores o adultos mayores?
Aquí la mayor responsabilidad debe buscarse en dos aspectos, los padres, hombres, que se “desentienden” de sus hijos y el propio Estado, que es capaz de reprimir, pero jamás de dar una respuesta acorde a esas madres. Probablemente no en todos los casos ni siempre, pero es la propia sociedad uruguaya que debe replantearse este tema.
Deben estas madres ser “condenadas” a mendigar o pasar hambre junto a sus hijos, antes que dejarlos solos. ¿Si a raíz de la falta de una alimentación adecuada presentan desnutrición u otra consecuencia, la justicia las condenará igual por omitir responsabilidades?
Cobrar al grito o dejarse presionar no es precisamente la labor que debe cumplir la justicia y este caso todo parece indicar que fue lo que se hizo. La tragedia de esta mujer va mucho más allá de la condena que le podemos dar los hombres y está mucho más allá de una irresponsabilidad, porque ¿no fue precisamente por sentirse responsable que decidió arriesgarse a dejarlos solos y salir a trabajar?
Esto es lo que conviene analizar debidamente.
A.R.D.