Una falencia imperdonable

Una encuesta Mundial de Salud Estudiantil que para el caso de Uruguay se realizó entre mayo y junio del año 2012 reveló que en nuestro país uno de cada tres adolescentes sufre o había sufrido situaciones de violencia en los centros de estudio. Exactamente el 32 por ciento y fracción.
La encuesta de referencia abarcó a 3.500 adolescentes en su mayoría de entre 13 y 15 años pero también mayores de 16, que asisten a segundo y tercero de Ciclo Básico y primero de bachillerato de 50 liceos públicos y privados de todo el país.
La encuesta abarcó 82 preguntas divididas en diez capítulos referentes a: aspectos de la salud del adolescente, su estado nutricional y la actividad física, hábitos de alimentación, higiene, consumo de tabaco y sustancias, salud mental, violencia sexual o “bullying” (hostigamiento en el centro de estudio por parte de sus pares) y expectativa de futuro.
Lo más grave del tema es que según las manifestaciones del sondeo el acoso escolar se está extendiendo gravemente y si bien no han habido nuevos sondeos, todo indica que sigue creciendo.
Docentes consultados sostienen que las redes sociales han incidido negativamente en este aspecto, tanto es así que la mayoría de los problemas y las situaciones de violencia que se dan entre los adolescentes y muchas veces trascienden a sus padres y docentes, tienen origen en las opiniones y las expresiones que los adolescentes realizan en estas redes sociales.
Pero existe un aspecto esencial en este tema y es lo que sucede dentro de los centros de estudios en sus alrededores. Cuando los responsables de estos centros prefieren hacerse los distraídos o mirar para otros lados “dejando que se arreglen entre ellos”, están dejando que haya chicos que sufran graves consecuencias por este tema.
Existe un alto porcentaje de chicos que han sufrido acoso escolar -el mayor número se da en las mujeres – que se deprimen a tal punto que son capaces de llegar a decisiones extremas y nadie medianamente responsable puede sentirse ajeno a estas situaciones.
Esto es lo que no puede desconocerse. Sería interesante saber en cada centro de estudio qué porcentaje de chicos tienen con estos problemas y qué se hace en cada caso, porque aquí existe una cuota muy grande de incidencia de los responsables de cada institución.
Y sólo encarando radicalmente los orígenes de ellas podemos esperar algo distinto en el futuro.
Por lo tanto es responsabilidad ineludible en cada caso conocer pormenorizadamente las relaciones y la comunicación existente entre los estudiantes en cada caso.

Una encuesta Mundial de Salud Estudiantil que para el caso de Uruguay se realizó entre mayo y junio del año 2012 reveló que en nuestro país uno de cada tres adolescentes sufre o había sufrido situaciones de violencia en los centros de estudio. Exactamente el 32 por ciento y fracción.

La encuesta de referencia abarcó a 3.500 adolescentes en su mayoría de entre 13 y 15 años pero también mayores de 16, que asisten a segundo y tercero de Ciclo Básico y primero de bachillerato de 50 liceos públicos y privados de todo el país.

La encuesta abarcó 82 preguntas divididas en diez capítulos referentes a: aspectos de la salud del adolescente, su estado nutricional y la actividad física, hábitos de alimentación, higiene, consumo de tabaco y sustancias, salud mental, violencia sexual o “bullying” (hostigamiento en el centro de estudio por parte de sus pares) y expectativa de futuro.

Lo más grave del tema es que según las manifestaciones del sondeo el acoso escolar se está extendiendo gravemente y si bien no han habido nuevos sondeos, todo indica que sigue creciendo.

Docentes consultados sostienen que las redes sociales han incidido negativamente en este aspecto, tanto es así que la mayoría de los problemas y las situaciones de violencia que se dan entre los adolescentes y muchas veces trascienden a sus padres y docentes, tienen origen en las opiniones y las expresiones que los adolescentes realizan en estas redes sociales.

Pero existe un aspecto esencial en este tema y es lo que sucede dentro de los centros de estudios en sus alrededores. Cuando los responsables de estos centros prefieren hacerse los distraídos o mirar para otros lados “dejando que se arreglen entre ellos”, están dejando que haya chicos que sufran graves consecuencias por este tema.

Existe un alto porcentaje de chicos que han sufrido acoso escolar -el mayor número se da en las mujeres – que se deprimen a tal punto que son capaces de llegar a decisiones extremas y nadie medianamente responsable puede sentirse ajeno a estas situaciones.

Esto es lo que no puede desconocerse. Sería interesante saber en cada centro de estudio qué porcentaje de chicos tienen con estos problemas y qué se hace en cada caso, porque aquí existe una cuota muy grande de incidencia de los responsables de cada institución.

Y sólo encarando radicalmente los orígenes de ellas podemos esperar algo distinto en el futuro.

Por lo tanto es responsabilidad ineludible en cada caso conocer pormenorizadamente las relaciones y la comunicación existente entre los estudiantes en cada caso.







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