Una iniciativa interesante

La idea de reflotar el funcionamiento de los destacamentos policiales que funcionaron en diferentes barrios de Salto, hasta que fueran cancelados por falta de personal policial, es sin lugar a duda una iniciativa interesante.
La imagen de estos destacamentos que antes podían verse tanto al costado del Obelisco a Rodó, como en barrio Arralde, en Ceibal y Salto Nuevo entre otros, es hoy de desolación, con todos los vidrios rotos y depósito de inmundicias.
De los vidrios no quedan ni los pedazos en muchos casos. Hoy la idea de reflotarlos es una apuesta audaz, porque seguramente que tendrán que sortear varios problemas para mantenerlos en funcionamiento. En primer lugar, una presencia permanente, debido a que no tenemos duda alguna que apenas queden deshabitados serán blancos de las pedreas que suelen tomar como blanco incluso a los móviles policiales.
En la mayoría de los casos por parte de menores de edad que de esta forma escapan a la acción policial, porque muchas veces los efectivos policiales optan por alejarse para evitar todas las complicaciones que supone la detención de estos menores de edad.
Por otra parte, el mismo problema que llevó a su desafectación, que fue la falta de personal, subsiste al día de hoy y por lo tanto sólo con la efectiva colaboración de vecinos se podrá volverlos a la actividad y mantenerlos en funcionamiento.
No tenemos la menor duda que estos puestos policiales pueden ofrecer un servicio muy importante en cada uno de los barrios donde se hallan enclavados.
Servicios en materia de seguridad y orden, pero también en cuanto a servicio, atención a los vecinos necesitados y en ocasión a desalentar a los “malentretenidos” que de regreso al barrio en horas de la madrugada no tienen mejor diversión que emprenderla contra todos los bienes públicos que encuentran en su camino.
La iniciativa de la Intendencia Departamental, conjuntamente con la Jefatura de Policía y otras instituciones de Salud Pública y similares puede dar muy buenos dividendos.
Eso sí, será imprescindible que también se cuente con el compromiso ciudadano, porque si seguimos entendiendo que el mejor camino es el del “no te metás”, entonces será muy difícil que se logre avanzar en el control y la recuperación de un terreno que se ha cedido a los malvivientes y seguramente no será fácil de rescatar.
Por la seguridad ciudadana y por la recuperación paulatina de la tranquilidad que se ha perdido en l os últimos años, es de desear que esta iniciativa sea coronada con el mejor de los éxitos.

La idea de reflotar el funcionamiento de los destacamentos policiales que funcionaron en diferentes barrios de Salto, hasta que fueran cancelados por falta de personal policial, es sin lugar a duda una iniciativa interesante.

La imagen de estos destacamentos que antes podían verse tanto al costado del Obelisco a Rodó, como en barrio Arralde, en Ceibal y Salto Nuevo entre otros, es hoy de desolación, con todos los vidrios rotos y depósito de inmundicias.

De los vidrios no quedan ni los pedazos en muchos casos. Hoy la idea de reflotarlos es una apuesta audaz, porque seguramente que tendrán que sortear varios problemas para mantenerlos en funcionamiento. En primer lugar, una presencia permanente, debido a que no tenemos duda alguna que apenas queden deshabitados serán blancos de las pedreas que suelen tomar como blanco incluso a los móviles policiales.

En la mayoría de los casos por parte de menores de edad que de esta forma escapan a la acción policial, porque muchas veces los efectivos policiales optan por alejarse para evitar todas las complicaciones que supone la detención de estos menores de edad.

Por otra parte, el mismo problema que llevó a su desafectación, que fue la falta de personal, subsiste al día de hoy y por lo tanto sólo con la efectiva colaboración de vecinos se podrá volverlos a la actividad y mantenerlos en funcionamiento.

No tenemos la menor duda que estos puestos policiales pueden ofrecer un servicio muy importante en cada uno de los barrios donde se hallan enclavados.

Servicios en materia de seguridad y orden, pero también en cuanto a servicio, atención a los vecinos necesitados y en ocasión a desalentar a los “malentretenidos” que de regreso al barrio en horas de la madrugada no tienen mejor diversión que emprenderla contra todos los bienes públicos que encuentran en su camino.

La iniciativa de la Intendencia Departamental, conjuntamente con la Jefatura de Policía y otras instituciones de Salud Pública y similares puede dar muy buenos dividendos.

Eso sí, será imprescindible que también se cuente con el compromiso ciudadano, porque si seguimos entendiendo que el mejor camino es el del “no te metás”, entonces será muy difícil que se logre avanzar en el control y la recuperación de un terreno que se ha cedido a los malvivientes y seguramente no será fácil de rescatar.

Por la seguridad ciudadana y por la recuperación paulatina de la tranquilidad que se ha perdido en l os últimos años, es de desear que esta iniciativa sea coronada con el mejor de los éxitos.