Una labor imprescindible

Desde luego que las leyes deben cambiarse y “aggionarse” de acuerdo a los cambios y las modificaciones sociales que se producen en la sociedad. Por estos días se ha producido la muerte de algunos delincuentes a manos de policías, en algunos casos de particular y en otros respondiendo en forma más rápida que lo habitual.
No sabemos si ha sido casualidad o responde a nuevas disposiciones. Pero esta situación ha determinado que haya varias reacciones. En muchos casos, aunque solapadamente se justifican las reacciones y sobre todo corresponde decir que en alguna medida es lo que se espera de la policía, cuya función debería ser la de prevenir, disuadir y llegado el caso reprimir el delito.
No nos produce alegría alguna el saber que hay personas que pagaron con su vida su accionar delictivo. Sabemos y debemos decirlo que en ninguno de los casos anunciados hubo “gatillo fácil”, vale decir policías que ante la primera sospecha, aunque luego resulte infundada, saquen su arma y tiren a matar.
Hemos pretendido ser claros en este aspecto. La labor represiva de la policía debe cumplirse a rajatabla, porque es esencial y no nos engañemos, hay un grupo de delincuentes que resultan irrecuperables. No porque no tengan oportunidades de recuperarse, sino porque no tienen interés en hacerlo.
Mal que nos pese esto es así y la sociedad está mucho más impregnada de estos individuos de lo que uno cree. La inseguridad que se vive hoy está muy lejos de ser una “sensación térmica” como alguien la definió antes y probablemente haya sido en sus inicios. Pero hoy la realidad indica que las medidas que se han impulsado para enfrentar esta situación o los correctivos que se han puesto en práctica no han dado los resultados esperados.
Nadie ignora que el tema preocupa. Nadie ignora que los delincuentes se mueven hoy con mayor impunidad. Que proliferan las armas de fuego que han determinado que la ferocidad de los delincuentes sea cada vez mayor.
Lamentablemente la tecnología, que ellos también saben usar, no ayuda demasiado a la labor policial, pero si a la delictiva pues les permite moverse más rápido, con mayores certezas y hasta tratar de derivar con diferentes estratagemas la disuasión y represión hacia otros puntos muy distantes al de donde piensan golpear.
Estamos convencidos que la represión de por si sola no será solución al problema, pero que quede claro, entendemos que es un elemento imprescindible en la defensa de la sociedad a la que se supone que la policía y la Justicia debe proteger.
A.R.D.