Una muestra de madurez

edOjalá que la puesta en funcionamiento de la planta de reciclado, anunciada recientemente con la presencia del máximo representante de la Unión Europea en el Uruguay, constituya también en los hechos una muestra de madurez, como se insinuó en los discursos pronunciados en la oportunidad.

El esfuerzo de muchas instituciones hizo posible esta obra que apuesta, como se reiteró permanentemente, a dignificar el grupo de personas que hasta el momento trabajan en condiciones infrahumanas.

Desde la U.E. que financió la obra, hasta la Presidencia de la República anterior que aprobó el proyecto y la actual que estuvo dispuesta a continuarla, hasta los gobiernos departamentales, el anterior que concibió e impulsó la obra, hasta el actual que siguió adelante con la misma, fueron sumando esfuerzos hasta  cristalizar en esta primera etapa que según se ha anunciado permitirá dentro a corto plazo iniciar el funcionamiento de la planta.

Pero no debe perderse de vista que más importante aún que la dignificación del trabajo y la vida misma de los recicladores, con esta planta los beneficiados también somos todos los habitantes de Salto.

Es que se supone que una vez en funcionamiento la misma habrá campañas para educar a la comunidad en lo que tiene que ver con el uso correcto de bolsas de residuos diferentes y debidamente identificadas por la comuna para diferentes tipos de residuos.

Este no es un logro menor. Permite recuperar todo lo que es recuperable, al tiempo que probablemente nos permita también eliminar residuos permanentes, tremendamente dañinos para el ambiente, que hasta el momento terminan invariablemente en la tierra, el aire o  los cursos de agua, arruinándolos gradualmente.

Quizás sea sólo un granito de arena aportado, pero es una buena muestra de lo que puede lograrse cuando hay voluntad de hacerlo por encima de las diferencias ideológicas que pudieran separarnos.

¡Ojalá que esta haya sido la motivación, porque si así es, ganaremos todos!.