Una muy buena señal

Más allá del resultado – felizmente exitoso de la iniciativa – creemos que las dos instituciones que reúnen a periodistas, comunicadores y trabajadores de los medios de comunicación de Salto han dado una muestra de madurez y de sentido común que beneficia a ambas.

El haberse unido para llevar adelante una iniciativa solidaria, que apunta a darle una mano a uno de los trabajadores de los medios que hoy la necesita es una acción altruista, que habla muy bien de estas instituciones.

Más allá de las diferencias, de las discrepancias que existen en diferentes enfoques, de dos instituciones que nacieron con objetivos diferentes y  que en alguna medida integran personas que han optado por una u otra forma de asociación, es un compromiso ineludible acudir a la convocatoria solidaria cuando se trata de demostrar que nos interesa lo humano.

Más que invocar la “nunca negada solidaridad salteña”, resulta importante mostrar dicha solidaridad a la hora que alguien la necesita en nuestro entorno.

No sólo por aquello que la caridad empieza por casa, sino porque de esta manera podemos sentirnos solidarios y no sólo decirnos solidarios.

Felizmente hay gestos en la comunidad que nos hacen sentir orgullosos de integrar la comunidad salteña, con sus defectos, con sus vicios y errores que nos convierten en una comunidad más, ni mejor ni peor que ninguna otra, pero la nuestra, la que conocemos la que nos vio nacer en la mayoría de los casos o nos cobijó en otros.

Al cerrar un año de actividades es importante rescatar algunas acciones concretas y en cualquier comunidad del mundo las hay buenas y malas.

Preferimos quedarnos con las buenas acciones, sin preocuparnos en este caso, en determinar si han sido más o menos que las otras.

Es por eso que queremos destacar hoy el cálido abrigo de la comunidad salteña a la obra de Casa Amiga, sin lugar a dudas una de las más grandes y ambiciosas obras sociales que se han encarado en los últimos tiempos en Salto.

Y al hablar de Casa Amiga no podemos menos que reverenciar el gesto de la ganadora del automóvil sorteado para tratar de terminar de pagar la obra civil y de quien lo único que sabemos es que se trata de una mujer, que tras comprar casi una veintena de números y salir favorecida, decidió volver a donar el coche a la obra.

Son gestos, buenos gestos que nos llevan a pensar que no todo está perdido, que aún queda mucha esperanza y mucho caminito para transitar en materia de solidaridad, para sentirnos mejores seres humanos y darle mayor riqueza humana a la comunidad que integramos.

En nombre de los salteños en general ¡gracias! y que el próximo año nos llame a seguir creciendo en la construcción del hombre nuevo, justo y solidario.







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