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Una nueva etapa de un viejo tema

En reciente instancia la embajada de Uruguay en Argentina promovió en el vecino país las inversiones en el territorio nacional.
Esto reverdece un viejo tema, como es el de la extranjerización de la tierra. Se trata de determinar a ciencia cierta hasta qué punto es beneficiosa la inversión extranjera y esto depende exclusivamente de las condiciones que se fijen al momento de concretarlas.
Uruguay necesita inversiones y de no ser nacionales, estas deben buscarse en el extranjero, como se lo hace. Ahora bien, debe tenerse en cuenta qué se está manejando. Es tan legítimo el interés extranjero que decide invertir en nuestro país, como el de nuestros conciudadanos que ven como cada vez más territorio nacional es entregado a manos extranjeras.
No es esta precisamente una buena política, en cuanto prácticamente en ningún país del mundo puede un extranjero comprar tierra con todos los derechos de un ciudadano afincado en el país.
La oposición del país acusa al oficialismo de haber derrochado el famoso “viento de cola”, denominación que usan en referencia los años anteriores y a la que atribuyen los años de bondad económica.
Se sostiene que durante estos años se debe ahorrar y guardar para hacer frente a las necesidades de los años de restricción, en que la producción del país sea deficitaria.
Claro está, que lo que no se dice es que no ha sido esta la política de los gobiernos anteriores y el Uruguay no comenzó precisamente ayer, en los años de bonanza económica.
Acostumbrados a investigar el cangrejo debajo de la piedra nos tememos que sea este también un elemento de defensa de intereses, porque lamentablemente ha sido así.
Algunos de quienes hoy defienden esta tesitura han tenido oportunidad de estar en gobiernos anteriores y no fue precisamente esta su conducta.
Hoy teóricamente hay más organismos de control y más posibilidades de fiscalizar el correcto uso de los dineros públicos. Establecidos en leyes y potestades que otorgan más poder al pueblo para lograr la cristalinidad tan anhelada y también tan “proclamada” por todo el poder político, pero a su vez tan poco lograda.
La inversión extranjera es necesaria, pero también es necesaria y muy importante para el país, que se haga bajo condiciones muy estrictas. Esto es lo más beneficioso para todos.
A.R.D.