Una omisión inadmisible

La zona de Arenitas Blancas fue y en alguna medida aún es hoy un lugar privilegiado por la naturaleza. Primero por el propio paisaje o particularidades del lugar, quebradas y ondulaciones que le dan un aspecto muy particular, pero también por estar a la orilla del río Uruguay.
A esto se suma el aporte de fauna y flora, muy particular. El monte con variedades autóctonas aporta especies añosas que se han conservado allí como en muy poco lugares.
Poca gente ha disfrutado y conocido el placer que significa el trino de las aves de este lugar a determinadas horas, sobre todo al amanecer. Las numerosas especies de aves que existen ¿o existían? allí, difícilmente pueden encontrarse y disfrutarse en otros puntos cercanos a la ciudad.
Pese a que hubo un proyecto concreto para declarar el lugar como una reserva ornitológica, nunca tuvo respuesta.
Pero esto es pasado o va camino a ser pasado.
La nota publicada ayer por el periodista Luis Bértiz, sobre el despiadado desmonte e incluso la eliminación de árboles del ornato público, de muchos años de existencia, es un claro indicador de lo que allí sucede.
Pero con ser grave no es lo peor, según nos dicen.
Lo más grave sucede en la costa del río mismo. Allí se ha «parcelado» la costa, con alambre de púas y perros. «Los que acostumbrábamos a ir a pescar allí, hoy no lo podemos hacer, porque sencillamente los «señores» entienden que el lugar es de ellos.
No es todo. Del otro lado del río, frente a este punto, se encuentra uno de los barrios más problemáticos de Concordia. En algún momento EL PUEBLO, intentó seguir el rastro de los caballos y las motos que se robaban en Salto y se llevaban al otro lado.
Fuimos hasta la Jefatura de Concordia, hace de esto ya cerca de 15 años atrás y la autoridades policiales que nos recibieron por entonces nos dijeron «allí ni la policía entra…»
Ahora se nos dice que incluso allí se consiguen «sicarios», que por algún dinerillo son capaces de realizar el «ajuste de cuentas» que se les pida.
No tenemos confirmación de este alcance, pero si de la situación que se enfrenta con los pseudos «pescadores» que han «privatizado» el lugar cercando la costa. Allí viven, allí tienen sus carpas o campamentos convertidos en verdaderos asentamientos, donde no se permite el ingreso de nadie ajeno al lugar.
En definitiva, es una tierra de nadie, donde no hay autoridad alguna que controle, ni el río ni la costa. Mucho menos que haga valer el derecho de los demás pobladores a disfrutar de este lugar público. A lo sumo unos se descansan en otros, Prefectura en Intendencia y viceversa y esto sigue avanzando.
Ni que hablar que no es el único lugar de la costa que está en la misma situación, porque lo mismo sucede frente al frigorífico y en la zona del puente nuevo. Ni que hablar de la desembocadura del arroyo San Antonio y si nadie se anima a hacer respetar la ley, entonces ¡pobre de nosotros!.
Terminaremos lamentando esta realidad que hoy todavía estamos a tiempo de parar, siempre y cuando aparezca alguna autoridad capaz de hacer respetar la ley como corresponde. Cosa que no es lo que sucede hoy.
¡Insistiremos en al tema!
Alberto Rodríg

La zona de Arenitas Blancas fue y en alguna medida aún es hoy un lugar privilegiado por la naturaleza. Primero por el propio paisaje o particularidades del lugar, quebradas y ondulaciones que le dan un aspecto muy particular, pero también por estar a la orilla del río Uruguay.

A esto se suma el aporte de fauna y flora, muy particular. El monte con variedades autóctonas aporta especies añosas que se han conservado allí como en muy poco lugares.

Poca gente ha disfrutado y conocido el placer que significa el trino de las aves de este lugar a determinadas horas, sobre todo al amanecer. Las numerosas especies de aves que existen ¿o existían? allí, difícilmente pueden encontrarse y disfrutarse en otros puntos cercanos a la ciudad.

Pese a que hubo un proyecto concreto para declarar el lugar como una reserva ornitológica, nunca tuvo respuesta.

Pero esto es pasado o va camino a ser pasado.

La nota publicada ayer por el periodista Luis Bértiz, sobre el despiadado desmonte e incluso la eliminación de árboles del ornato público, de muchos años de existencia, es un claro indicador de lo que allí sucede.

Pero con ser grave no es lo peor, según nos dicen.

Lo más grave sucede en la costa del río mismo. Allí se ha «parcelado» la costa, con alambre de púas y perros. «Los que acostumbrábamos a ir a pescar allí, hoy no lo podemos hacer, porque sencillamente los «señores» entienden que el lugar es de ellos.

No es todo. Del otro lado del río, frente a este punto, se encuentra uno de los barrios más problemáticos de Concordia. En algún momento EL PUEBLO, intentó seguir el rastro de los caballos y las motos que se robaban en Salto y se llevaban al otro lado.

Fuimos hasta la Jefatura de Concordia, hace de esto ya cerca de 15 años atrás y la autoridades policiales que nos recibieron por entonces nos dijeron «allí ni la policía entra…»

Ahora se nos dice que incluso allí se consiguen «sicarios», que por algún dinerillo son capaces de realizar el «ajuste de cuentas» que se les pida.

No tenemos confirmación de este alcance, pero si de la situación que se enfrenta con los pseudos «pescadores» que han «privatizado» el lugar cercando la costa. Allí viven, allí tienen sus carpas o campamentos convertidos en verdaderos asentamientos, donde no se permite el ingreso de nadie ajeno al lugar.

En definitiva, es una tierra de nadie, donde no hay autoridad alguna que controle, ni el río ni la costa. Mucho menos que haga valer el derecho de los demás pobladores a disfrutar de este lugar público. A lo sumo unos se descansan en otros, Prefectura en Intendencia y viceversa y esto sigue avanzando.

Ni que hablar que no es el único lugar de la costa que está en la misma situación, porque lo mismo sucede frente al frigorífico y en la zona del puente nuevo. Ni que hablar de la desembocadura del arroyo San Antonio y si nadie se anima a hacer respetar la ley, entonces ¡pobre de nosotros!.

Terminaremos lamentando esta realidad que hoy todavía estamos a tiempo de parar, siempre y cuando aparezca alguna autoridad capaz de hacer respetar la ley como corresponde. Cosa que no es lo que sucede hoy.

¡Insistiremos en al tema!

Alberto Rodríguez