Una prueba más de que no pasa por el número

Una insólita situación se vivió hace unos días atrás en la seccional 24 de Montevideo, ubicada en la zona del Cerro. Un joven que vive en ese barrio fue rapiñado por tres muchachos. Un rato después el joven rapiñado se presentó a la seccional policial junto a su padre para hacer la denuncia.
En la seccional, luego de hacerlos esperar unos 45 minutos, les dieron a entender que era en vano hacer la denuncia y que resultaría difícil recuperar lo robado y dar con los delincuentes. Como el padre de la víctima era conocido de la jueza del crimen organizado Graciela Gatti, le telefoneó para contarle lo sucedido.
Minutos después, con cara de pocos amigos, en la seccional cerrense, al parecer, se empezaron a mover.
Al rato llamaron a la puerta de la casa de los denunciantes: eran policías de la seccional 24 que tenían parados, en plena vereda, a los tres rapiñeros. «¿Son estos?», le preguntaron a las víctimas en la puerta misma de su casa, mientras que los tres rapiñeros los miraban con la misma cara de enojo que tenían los policías, seguramente porque el hombre había apelado a su amiga jueza.
El padre recomendó entonces a su hijo que no reconociera a los rapiñeros, ya que ahora estos conocían a dónde vivían sus víctimas y podían volver por venganza. Resultado: el encargado de la seccional se enojó con los rapiñados porque, dijo, son un ejemplo de cómo la gente se queja pero luego no colabora con la autoridad.
(Recogido de la prensa capitalina).
Si realmente así fueron los hechos, y esta ha sido la opinión del  oficial al que se hace referencia, cabe preguntarse ¿qué formación tienen estos policías y de qué lado están?.
Prueba también que la cuestión no pasa por amontonar policías, porque el sólo número no soluciona nada?.
¿Realmente quién evalúa su accionar?. ¿Quién los prepara y luego controla lo que estos policías ponen en práctica?
Realmente ¿tienen entendido que son auxiliares de la Justicia y su accionar está sujeto a lo que ésta y las leyes en general disponen?
Más allá de la realidad de las decisiones de la Justicia que pueden gustarnos o no, podemos compartir o no, la Policía debe ajustarse y cumplir su rol y no lo que entiende que debe hacerse.
Llevar a los presuntos delincuentes al domicilio de los denunciantes debe ser un error garrafal, de los que se dice “está en la tapa del libro que no deben cometerse”.
Alberto Rodríguez Díaz

Una insólita situación se vivió hace unos días atrás en la seccional 24 de Montevideo, ubicada en la zona del Cerro. Un joven que vive en ese barrio fue rapiñado por tres muchachos. Un rato después el joven rapiñado se presentó a la seccional policial junto a su padre para hacer la denuncia.

En la seccional, luego de hacerlos esperar unos 45 minutos, les dieron a entender que era en vano hacer la denuncia y que resultaría difícil recuperar lo robado y dar con los delincuentes. Como el padre de la víctima era conocido de la jueza del crimen organizado Graciela Gatti, le telefoneó para contarle lo sucedido.

Minutos después, con cara de pocos amigos, en la seccional cerrense, al parecer, se empezaron a mover.

Al rato llamaron a la puerta de la casa de los denunciantes: eran policías de la seccional 24 que tenían parados, en plena vereda, a los tres rapiñeros. «¿Son estos?», le preguntaron a las víctimas en la puerta misma de su casa, mientras que los tres rapiñeros los miraban con la misma cara de enojo que tenían los policías, seguramente porque el hombre había apelado a su amiga jueza.

El padre recomendó entonces a su hijo que no reconociera a los rapiñeros, ya que ahora estos conocían a dónde vivían sus víctimas y podían volver por venganza. Resultado: el encargado de la seccional se enojó con los rapiñados porque, dijo, son un ejemplo de cómo la gente se queja pero luego no colabora con la autoridad.

(Recogido de la prensa capitalina).

Si realmente así fueron los hechos, y esta ha sido la opinión del  oficial al que se hace referencia, cabe preguntarse ¿qué formación tienen estos policías y de qué lado están?.

Prueba también que la cuestión no pasa por amontonar policías, porque el sólo número no soluciona nada?.

¿Realmente quién evalúa su accionar?. ¿Quién los prepara y luego controla lo que estos policías ponen en práctica?

Realmente ¿tienen entendido que son auxiliares de la Justicia y su accionar está sujeto a lo que ésta y las leyes en general disponen?

Más allá de la realidad de las decisiones de la Justicia que pueden gustarnos o no, podemos compartir o no, la Policía debe ajustarse y cumplir su rol y no lo que entiende que debe hacerse.

Llevar a los presuntos delincuentes al domicilio de los denunciantes debe ser un error garrafal, de los que se dice “está en la tapa del libro que no deben cometerse”.

Alberto Rodríguez Díaz







El tiempo

Ediciones anteriores

septiembre 2018
L M X J V S D
« ago    
 12
3456789
10111213141516
17181920212223
24252627282930

  • Otras Noticias...