Una realidad innegable: nunca pasa nada

La Dirección Nacional de Aduanas, la Prefectura Nacional Naval, la Armada Nacional, el Ministerio de Defensa Nacional, la Policía Aeronáutica y el Ministerio del Interior, en diferentes medidas pero estas seis instituciones oficiales en diferentes medidas tienen incidencia en el control de todo lo que entra y sale del país.
Esto sin olvidar otros organismos complementarios que hemos visto allí instalados, como la Dirección de Sanidad Vegetal (MGAP) y la Dirección Nacional de Migración (DNI).
Sin embargo a pesar de todo acaban de “Escaparse” 4.500 kilos de cocaína en un contenedor, que al menos estuvo en el puerto de Montevideo; 600 kilos en un avión privado que salió de Carrasco hacia Europa y apresados 800 y tantos kilos de cocaína que se hallaban acopiados en el sur, luego de haber ingresado al país, supuestamente desde Salto. Al menos así parece indicarlo la detención de al menos dos personas oriundas de nuestra ciudad.
Esto reafirma lo que hemos dicho en estas columnas, los controladores aduaneros son al menos ineficientes, si no se comprueba otra cosa. Pero que un avión privado haya pasado todos los controles, transportando por lo menos 600 kilos de cocaína valuada en 180 millones de euros en aquel continente.
Cuando nos enojamos porque se nos considera una república bananera, lamentablemente hay que poner en la balanza estos hechos, como también lo que acaba de trascender, que la cúpula del sindicato que domina los puertos sobre el Paraná, tiene propiedades en Punta del Este y otros puntos de nuestro país valuadas en cientos de millones de dólares.
Esto sin olvidar el “reino” de Balcedo, otro alto sindicalista (de la mafia que se ha enquistado en las instituciones de los trabajadores argentinos), compuesto por una mansión y varios coches de altísimo valor, entre otros bienes que posee en Punta del Este.
Esto dicho con todas las salvedades del caso. Es cierto que existe la posibilidades que muchos de estos delitos se hubieran consumado fuera de fronteras y traídos aquí, pero esta tesitura es la que precisamente ha servido para ignorar o restar trascendencia a una realidad inocultable.
Las fronteras uruguayas son permeables y no tanto porque son fácilmente franqueables, sino esencialmente porque están contaminadas, corrompidas y esto nadie puede ignorar.
Insistiremos en dar visibilidad a una realidad que ya no se puede ignorar, pero sin embargo en diferentes medidas los poderes públicos, responsables del tema insisten en ignorar, pasándose la pelota unos a otros…
Insistiremos en el tema, única forma de combatir la convicción popular que nunca pasa nada…
A.R.D.