Una sola salud

Desde varios años atrás la Organización Mundial de la Salud (OMS), insiste en que la salud es una sola, conformada por el mundo humano, el animal y el ambiental, aspecto que nosotros no terminamos de entender o de asumir como una sola cosa.
Esto que parece tan sencillo, es una cuestión difícil de entender, es lo que siempre se ha sostenido, pero cuando hay grandes intereses en que precisamente no quieren que se entienda y mucho menos que se atiendan ciertos aspectos, resulta casi que una entelequia.
La industria farmacéutica, una de las más ricas y poderosas del mundo por ejemplo, se ha dedicado siempre a patentar y vender medicamentos para reparar o restituir en alguna medida la salud humana, pero sin prestar demasiada atención al deterioro del entorno.
Sucede lo mismo con otro tipo de laboratorios, cuando no de los mismos, que se dedican a la salud animal, pero independientemente del entorno en el que habitamos los humanos.
No hablemos de los desastres que conocemos por la destrucción que causa la desmedida ambición humana en el planeta. Probablemente sea el recurso más dañado y destruido de la salud humana.
Lo que no es visible es que precisamente hay intereses a los que les sirva que haya enfermedades, que haya factores que afecten la salud humana o animal. Porque son situaciones que les permiten reunir una inconmensurable riqueza económica.
Vale decir que la cuestión de fondo es el criterio con que se maneja la temática.
Si seguimos dejando que el tema sea manejado a su gusto y antojo por el mercado. Que el interés comercial sea el que prive sobre la salud, seguramente lo que cabe esperar es que cada vez aparezcan más plagas, más pandemias y los medicamentos sean sólo parcialmente efectivos.
En el fondo hay intereses a los que poco o nada les importa la salud humana y menos la salud del planeta, más allá de sus bolsillos.
Existen enormes dificultades en esta lucha de intereses. Multimillonarias realidades que son manejadas por “don dinero” y por lo tanto difícilmente asistamos a un cambio antes de que terminemos con todo lo que existe en materia de buenas condiciones para la salud.
El COVID-19 es sólo una muestra. Nuestro mayor temor es que estemos muy cerca del precipicio y sólo sea ésta la primera pandemia que nos sacude en un camino sin retorno.
Esperemos que sepamos asumir la realidad a tiempo.
A.R.D.