Una tarea ineludible para el año próximo

Siempre hemos sostenido que Salto y la región toda, sigue sin sacar debido provecho de haber cobijado una de las mayores gestas del pueblo artiguista, como es la denominada “Redota” o Éxodo del Pueblo Oriental.

Tiempo atrás y luego de la reunión del presidente electo con el gobernador de Entre Ríos, tomó fuerza la idea de dar forma a una gran fiesta binacional, en la que se celebre esencialmente la hermandad de los pueblos.

Esto es, la heroica decisión del pueblo uruguayo de dejar atrás sus pertenencias y todos sus afectos en lo que tiene que ver con tierra, viviendas y demás, para irse tras el prócer, Gral. José Gervasio Artigas al exilio.

Por parte del pueblo de Entre Ríos, la grandeza del gesto de cobijar precisamente a este pueblo itinerante que decidió emigrar antes que prestarse a secundar al invasor de la patria.

Pero entendemos que la esencia de esto tiene que llegar mucho más allá del beneficioso encuentro de dos pueblos y la inauguración de un monumento.

Tiene que transformarse, para los uruguayos al menos en el desafío de trabajar para cumplir una materia pendiente: darle el lugar que corresponde a la diáspora, al pueblo itinerante integrado por los miles y miles de uruguayos que han emigrado y que en mayor medida residen precisamente del otro lado del río.

Ningún otro lugar mejor que la región de Salto y Concordia para dar forma a este proyecto, porque fueron los pueblos donde prendió la llama de la integración y ambos pueblos cimentaron la lucha que cristalizó con la construcción de la represa de Salto Grande.

Ningún otro momento mejor que el año próximo, en que se habrán de cumplir precisamente los dos siglos desde que el pueblo uruguayo de entonces tomó la decisión de acompañar al caudillo y atravesar el río Uruguay, aguardando tiempo mejores para volver a su patria.

Salto y Concordia tienen un camino de hermandad que arranca de los albores de la patria, pero que luego se ha mantenido por encima de cualquier otro interés circunstancial.

La lucha de varias décadas por el proyecto de Salto Grande, que llevó a sus representantes, reunidos en el Comité Popular pro Represa de Salto Grande, acompañados por cientos de pobladores hasta las puertas de los centros de poder de Montevideo y Buenos Aires, son una clara demostración de esto.

Por lo tanto, el ambicioso proyecto de impulsar un encuentro de estas características, para efectuar un homenaje al hombre de la región, es saludable y bienvenido sea.

Esperemos que luego la inteligencia de los hombres de la región le de la jerarquía que corresponde para sacar el máximo provecho a lo que seguramente puede llegar a constituirse en el mayor evento regional con un profundo significado que está cimentando esta iniciativa.

Ojalá se concrete.