Una tragedia que debería unirnos

Lo escrito en este espacio no involucra en ningún sentido a la familia de Carolina, la dejo fuera totalmente de mi opinión, para ella toda nuestra solidaridad ante este momento de tremendo dolor.
El trágico siniestro de tránsito ocurrido la semana pasada frente a la sede de Saladero sacudió a la sociedad toda, nadie quedó indiferente ante tremendo desenlace donde fallece una joven de 19 años, hija, amiga, vecina y madre de un bebé de año y medio.
Las redes sociales explotaron pidiendo justicia.
En esa explosión de desaprobación caímos los medios tradicionales, se nos acusó de estar comprados, de ocultar información, por estar involucrados en los hechos hijos de personas poderosas económicamente y otros improperios más.
Afrontamos los comentarios dándolos a conocer por tener la plena convicción de cumplir con nuestro deber de informar.
En ese deber de informar hay un detalle que nos diferencia de otros medios no tradicionales y de las redes sociales que es la responsabilidad a la hora de aportar datos y sobre todo no pisotear los derechos que tiene todo ciudadano, no hay duda que a la jovencita se le mutiló para siempre el derecho a la vida, pero la ley establece claramente también la protección de la identidad hacia los menores en cualquier hecho delictivo, al igual que los procesamientos primarios con o sin prisión.
Esos límites los establece la ley, que no es ideada ni por los jueces, ni los fiscales, ni por los medios, es el poder legislativo el responsable de promoverlas y aprobarlas.
Lamentablemente cuando el río está revuelto hay ganancia de pescadores, habiendo agitadores encubiertos con piel de corderito que en vez de promover por la armonía, por aliviar el odio y rencor se encargan de avivarlos.
Pedir y exigir justicia no es lo mismo que pedir la hoguera para alguien que cometió un error o una sucesión de errores y lo está pagando según lo establece la ley.
Diario El Pueblo cumple con su función que es la de informar, podemos conmovernos, aseverar que toda muerte ocurrida en siniestros de tránsito es injusta, solidarizarnos con la familia , ponernos a las órdenes para lo que puedan necesitar de nuestra parte o de la sociedad a través de nuestras páginas, las puertas están abiertas para quien quiera expresar su opinión cuando lo hagan con responsabilidad, para lo otro están las redes sociales, a las que consideramos una herramienta valiosa cuando se las usa con coherencia y respeto.
Parte de las redes sociales y de la opinión pública han basado su repudio al hecho no basado en lo que confiere la ley sino porque los involucrados tienen una buena posición económica.
Odiar al rico por ser rico y defender al que no lo es por el hecho de no serlo es una acto discriminatorio y de pequeñez mental.
Días antes falleció una persona que tranquilamente paseaba en bicicleta, disfrutando como jubilado de un momento de ocio y encontró la muerte en un siniestro con una moto conducida por un menor, poco y nada se habló del tema, no se escucharon gritos de justicia.
A la familia de Carolina toda nuestra fuerza, siendo conocedores que nada tienen que ver en esta suerte de enfrentamientos, deseando que la templanza, perdón, prevalezcan en sus corazones y que puedan encontrar el consuelo ante la irreparable pérdida de este ser tan querido.
Adriana Martínez