Urge la revisión de locales

La preparación y ejecución de un acto eleccionario es habitualmente una tarea compleja, en virtud de la cantidad de gente que involucra, de los detalles propios del sistema que apunta a garantizar la inviolabilidad de la voluntad popular.
Pero esta complejidad sin duda se complica aún más, cuando la inclemencia del tiempo perjudica su normal realización. Vale decir, cuando las “colas” de ciudadanos que aguardan para sufragar deben permanecer horas al sol, sobre todo en el caluroso verano del norte uruguayo, o bajo la lluvia, toda la infraestructura es puesta a prueba, dado que no todas las personas son capaces de aguardar horas en estas condiciones y a su vez persisten algunos circuitos a la intemperie o bajo condiciones de resguardo que no son las mejores.
Puede tomarse como un hecho menor, en comparación con la importancia y la trascendencia que tiene una elección en sí, pero es un detalle que debe atenderse si pretendemos facilitar la concurrencia de todos los ciudadanos interesados en sufragar.
En esta ocasión la Junta Electoral Departamental de Salto ha tomado en cuenta algún caso extremo de impedimento para acceder a locales de votación, variando su ubicación a efectos de facilitar el sufragio. Esta misma medida debería de tenerse en cuenta en muchos casos más y cabe preguntarse si no corresponde habilitar un par de circuitos especiales para quienes tienen limitaciones físicas importantes, ya sea por temas de salud o de edad para acceder a lugares donde les corresponde votar y abundan las escaleras que los hacen inaccesibles para ellas.
En Salto hay varios de estos lugares, incluso algunos sin ascensor y prácticamente en todos los circuitos hay algunas personas de edad avanzada.
El ciudadano uruguayo por lo general es casi que “adicto” a sufragar y participa de estos actos con alegría, convencido de que está haciendo lo mejor que puede hacer por el país, por su gente y por el futuro generacional.
Uruguay es a su vez un país con una población envejecida y a su vez ha ganado en expectativa de vida, lo que supone que cada vez hay más personas de edad avanzada.
Este es un tesoro que debemos conservar. Es un claro ejemplo de lo que tenemos y de lo que podemos alcanzar si se trabaja para conservarlo.
Este es a su vez sólo uno de los numerosos aspectos que necesitan ser revisados en un sistema electoral que innegablemente tiene aspectos que hoy no se pueden desconocer.

La preparación y ejecución de un acto eleccionario es habitualmente una tarea compleja, en virtud de la cantidad de gente que involucra, de los detalles propios del sistema que apunta a garantizar la inviolabilidad de la voluntad popular.

Pero esta complejidad sin duda se complica aún más, cuando la inclemencia del tiempo perjudica su normal realización. Vale decir, cuando las “colas” de ciudadanos que aguardan para sufragar deben permanecer horas al sol, sobre todo en el caluroso verano del norte uruguayo, o bajo la lluvia, toda la infraestructura es puesta a prueba, dado que no todas las personas son capaces de aguardar horas en estas condiciones y a su vez persisten algunos circuitos a la intemperie o bajo condiciones de resguardo que no son las mejores.

Puede tomarse como un hecho menor, en comparación con la importancia y la trascendencia que tiene una elección en sí, pero es un detalle que debe atenderse si pretendemos facilitar la concurrencia de todos los ciudadanos interesados en sufragar.

En esta ocasión la Junta Electoral Departamental de Salto ha tomado en cuenta algún caso extremo de impedimento para acceder a locales de votación, variando su ubicación a efectos de facilitar el sufragio. Esta misma medida debería de tenerse en cuenta en muchos casos más y cabe preguntarse si no corresponde habilitar un par de circuitos especiales para quienes tienen limitaciones físicas importantes, ya sea por temas de salud o de edad para acceder a lugares donde les corresponde votar y abundan las escaleras que los hacen inaccesibles para ellas.

En Salto hay varios de estos lugares, incluso algunos sin ascensor y prácticamente en todos los circuitos hay algunas personas de edad avanzada.

El ciudadano uruguayo por lo general es casi que “adicto” a sufragar y participa de estos actos con alegría, convencido de que está haciendo lo mejor que puede hacer por el país, por su gente y por el futuro generacional.

Uruguay es a su vez un país con una población envejecida y a su vez ha ganado en expectativa de vida, lo que supone que cada vez hay más personas de edad avanzada.

Este es un tesoro que debemos conservar. Es un claro ejemplo de lo que tenemos y de lo que podemos alcanzar si se trabaja para conservarlo.

Este es a su vez sólo uno de los numerosos aspectos que necesitan ser revisados en un sistema electoral que innegablemente tiene aspectos que hoy no se pueden desconocer.