Uruguay con más viejos y menos niños y adolescentes

Entre las conclusiones más claras que arroja el resultado del último Censo realizado en la población uruguaya, existen tres aspectos esenciales.
1) En primer lugar, se nota un envejecimiento paulatino que sigue adelante. Esto es, el  porcentaje de población joven es cada vez menor, en cambio las personas de 65 años o más representan un mayor porcentaje. El mayor descenso porcentual se verifica en la franja de edad menor de 15 años que del 28,2 por ciento en el Censo de 1963 fue el 21,8 por ciento en el Censo del año anterior. En contrapartida, la población de 65 años o más que en el 63 era del 7,6 por ciento,  pasó al 14,1.
2) Un segundo punto que se aprecia con nitidez, existe una migración interna hacia la costa en el Sur y Este del país. Tanto es así que Maldonado, Canelos y San José tuvieron un mayor crecimiento poblacional entre 2004 y 2011, período intercensal. Incluso son los únicos que tienen un saldo migratorio positivo desde 1996, incluso con un porcentaje de población nacida fuera del departamento, superior a la medida nacional. La tasa de crecimiento de Maldonado duplica a la de Canelones y triplica a la de San José.
3) El tercer aspecto, quizás el mas preocupante es el hecho que la población de 0 a 4 años, sigue reduciéndose, como también lo hace el porcentaje de población menor a los 15 años, que tiene su índice mayor en relación al resto de la población al Norte del Río Negro.
De todos estos elementos el porcentaje de personas de la tercera edad, adultos mayores de más de 65 años es probablemente el más preocupante. Es un índice que nos mueve a pensar que la población uruguaya probablemente siga reduciéndose, dado que de atrás las generaciones que vienen serán menos aún en número de población que quienes actualmente habitamos el “paisito”.
No menos preocupante es el hecho de la baja tasa de natalidad que surge del hecho de la paulatina reducción de la población de cero a cuatro años.
Si a ello le sumamos el hecho de que está en puertas de ser aprobada nuevamente (la primera vez fue vetada por el entonces presidente Tabaré Vázquez), una ley que legalizaría el aborto, probablemente es de esperar una tasa aún menor de nacimientos.
Todo esto nos obliga a pensar en las políticas demográficas, en la importancia que tiene para nuestro país contar con una densidad de población que permita ganar en importancia, no sólo como mercado, sino también en aspectos de producción y demás.
El Censo es una buena herramienta para analizar con mayor certeza la realidad que debe ser el punto de partida para todo los demás.

Entre las conclusiones más claras que arroja el resultado del último Censo realizado en la población uruguaya, existen tres aspectos esenciales.

1) En primer lugar, se nota un envejecimiento paulatino que sigue adelante. Esto es, el  porcentaje de población joven es cada vez menor, en cambio las personas de 65 años o más representan un mayor porcentaje. El mayor descenso porcentual se verifica en la franja de edad menor de 15 años que del 28,2 por ciento en el Censo de 1963 fue el 21,8 por ciento en el Censo del año anterior. En contrapartida, la población de 65 años o más que en el 63 era del 7,6 por ciento,  pasó al 14,1.

2) Un segundo punto que se aprecia con nitidez, existe una migración interna hacia la costa en el Sur y Este del país. Tanto es así que Maldonado, Canelos y San José tuvieron un mayor crecimiento poblacional entre 2004 y 2011, período intercensal. Incluso son los únicos que tienen un saldo migratorio positivo desde 1996, incluso con un porcentaje de población nacida fuera del departamento, superior a la medida nacional. La tasa de crecimiento de Maldonado duplica a la de Canelones y triplica a la de San José.

3) El tercer aspecto, quizás el mas preocupante es el hecho que la población de 0 a 4 años, sigue reduciéndose, como también lo hace el porcentaje de población menor a los 15 años, que tiene su índice mayor en relación al resto de la población al Norte del Río Negro.

De todos estos elementos el porcentaje de personas de la tercera edad, adultos mayores de más de 65 años es probablemente el más preocupante. Es un índice que nos mueve a pensar que la población uruguaya probablemente siga reduciéndose, dado que de atrás las generaciones que vienen serán menos aún en número de población que quienes actualmente habitamos el “paisito”.

No menos preocupante es el hecho de la baja tasa de natalidad que surge del hecho de la paulatina reducción de la población de cero a cuatro años.

Si a ello le sumamos el hecho de que está en puertas de ser aprobada nuevamente (la primera vez fue vetada por el entonces presidente Tabaré Vázquez), una ley que legalizaría el aborto, probablemente es de esperar una tasa aún menor de nacimientos.

Todo esto nos obliga a pensar en las políticas demográficas, en la importancia que tiene para nuestro país contar con una densidad de población que permita ganar en importancia, no sólo como mercado, sino también en aspectos de producción y demás.

El Censo es una buena herramienta para analizar con mayor certeza la realidad que debe ser el punto de partida para todo los demás.

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