Uruguay en la mira del narcotráfico

La fuga de Joaquín “El Chapo” Guzmán, de una cárcel de alta seguridad en México tiene connotaciones no sólo en el país azteca, sino a nivel internacional.
Tiempo atrás la Policía especializada de Uruguay recibió información confidencial de las andanzas de la gente de “El Chapo” en el Uruguay donde habían comprado dos valiosas estancias, una del propio “Chapo” y otra de uno de sus lugartenientes.
No es novedad que el narcotráfico internacional haya puesto sus ojos en nuestro país, en cuanto a que cuentan con poderosas armas y no sólo de fuego para enquistarse en países pequeños como el Uruguay.
Quizás el arma más poderosa de que disponen sea precisamente el dinero que todo lo corrompe y la certeza de que también aquí encontrarán personas capaces de vender su alma al diablo con tal de obtenerlo.
En estos días nadie sabe dónde está el narcotraficante más sanguinario y poderoso de nuestros días. Nadie se explica cómo pudo fugar, excepto “don dinero” de una de las cárceles que México considera “de alta seguridad”, aunque obviamente esta fuga deja en ridículo no sólo al gobierno mexicano, sino que extermina la poca credibilidad de las autoridades carcelarias mexicanas.
Uruguay se halla en estado de alerta, ha logrado desbaratar algunos de los más alevosos intentos de radicación de esta gente en el país y ha abortado alguna operación “pesada”, pero nunca se puede estar totalmente seguros de que el país está a salvo de las andanzas de estos maleantes, porque esto requiere no sólo los medios y recursos necesarios, sino también la inteligencia capaz de detectar a tiempo cada movimiento en este sentido.
El territorio nacional ha sido blanco en los últimos tiempos de hechos delictivos muy violentos y de características inusuales para el medio, como operaciones comando y similares, esto debe ser analizado pormenorizadamente, para saber si los hechos no tienen vinculación con el tema mencionado.
Al mismo tiempo el Ministerio del Interior ha presentado a “El Guardián” un sofisticado sistema de vigilancia informático, cuyas posibilidades minuciosas no se conocen, pero se confía en que dará una gran mano en esta materia.
Es bueno el uso de la tecnología y el propio sistema jurídico deberá mostrar la suficiente disposición como para apoyar en la medida de lo necesario a la puesta en práctica del sistema, pero también para fijar sus límites, en cuanto no debe invadir derechos ciudadanos protegidos por la Constitución de la República. En esta delgada línea de derechos debe manejarse y aún cuando el fin sea muy beneficioso, no todos los medios son válidos para lograrlo.
Esta es la cuestión.