Venezuela: lo que se ve y lo que no se ve

Negar el sufrimiento y las penurias que está experimentando en los últimos tiempos el pueblo venezolano es inadmisible. No tenemos duda alguna que es quien está pagando el mayor precio en esta situación. Es lo que se ve, lo innegable y lo injustificable.
En cambio lo que no se ve, lo invisible, lo que pocos o muy pocos venezolanos conocen, porque nadie habla de ellos ni los reconoce, son los intereses que existen tras esta situación y que no se detienen en el sufrimiento del pueblo.
Es que tanto oficialistas como opositores tienen su interés en este sentido. Podrán compartirse unos u otros o dejar de compartirse ambos, pero es necesario saber ante qué nos encontramos.
El régimen de Nicolás Maduro pretende convertir Venezuela en una nación no “alineada” a los Estados Unidos y el mundo occidental, situación que obviamente favorece a quien toma las determinaciones en este sistema, vale decir a los Estados Unidos y sus socios.
Obviamente estos son los intereses que no se ven, que tratan de que el costo que paga el pueblo venezolano caiga sobre las espaldas del oficialismo. Tampoco se hace demasiado hincapié en las consecuencias del “bloqueo” económico que lleva adelante Estados Unidos contra Venezuela y que impide adquirir medicamentos y alimentos.
Es la verdadera situación y hay que conocerla a fondo para tomar una posición válida, debidamente argumentada.
En nuestro caso no ignoramos los sufrimientos del pueblo. No ignoramos las enormes penurias que sufren los venezolanos, los que no son admisibles en ningún caso, e incluso no descartamos que haya vinculaciones entre el régimen y el narcotráfico, la corrupción y demás.
Pero tampoco nos comemos la pastilla de que quienes combaten esta situación y a sus impulsores, quieren “lo mejor” para los venezolanos, porque precisamente sus intereses son prácticamente invisibles, pero muy eficaces, si se dan situaciones que han regido hasta el momento.
Pocos saben, por ejemplo que las grandes potencias se llevan el fruto principal de la producción tanto de Venezuela, como de otros países en todo el mundo y nada de lo que pretenda cambiar esta situación es admitido por aquel país, que domina las principales multinacionales en el mundo.
No tenemos dudas del sufrimiento del pueblo venezolano, situación sobre la que se hace hincapié frecuentemente, como si alguien lo ignorara. En cambio pocas veces se informa del otro interés, tanto o más nocivo que éste.
A.R.D.







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