Ventajas y desafíos de nuestros tiempos

Oír hablar a favor y en contra de las redes sociales en nuestros días es algo totalmente habitual. Es que las redes sociales ya forman parte de nuestra era, a punto tal que pueden llegar a tomar decisiones por nosotros, sin que lo notemos. Vale decir “convenciéndonos” de qué es lo mejor mediante recursos tecnológicos sin que nosotros lo sospechemos.
En los hechos hay serias sospechas de que esto incluso ya haya sucedido y siga sucediendo sin que nosotros hayamos reparado y mucho menos aceptemos esta como una posibilidad cierta y factible en nuestros días.
Es que precisamente ha sucedido lo que hace mucho tiempo sospechábamos que podía suceder. El mundo y hasta los jóvenes de nuestros días han caído en una confusión tal que salvo algunos avanzados que dominan plenamente las tecnologías, conocen sus ventajas y desventajas, las posibilidades que ofrecen, los que son rápidamente eclipsados o incluso captados para intereses mezquinos y egoístas que se basan en la filosofía del “hacé la tuya”, vale decir para los intereses individuales o grupales a lo sumo, relegando o descartando incluso el interés general o masivo.
Prueba de ello en nuestros días es lo recientemente sucedido en Ucrania, donde el comediante y novato en materia política Volodimir Zelenski acaba de arrasar en la segunda vuelta de las elecciones presidenciales, con más de 70 por ciento de los votos.
De sólo 40 años y doctor en derecho, Zelenski ha sido considerado una “bocanada de aire fresco” para el sistema político ucraniano, severamente acusado de corrupción y otros vicios y hasta delitos similares.
El malestar y la disconformidad de los votantes ucranianos fue canalizado por este comediante que con ”perfil” afín a lo que estos votantes esperaban encontrar en un político al servicio del pueblo, para hacerse de la presidencia, aunque nadie sabe a ciencia cierta para que la usará y cómo hará para responder a las demandas del pueblo.
Lamentablemente los antecedentes de casos similares a nivel mundial no son buenos, sino todo lo contrario y quienes han tomado decisiones similares aún lo lamentan.
El 2019 será un año muy particular para América Latina en cuanto habrá elecciones en Argentina, Uruguay y Bolivia, entre otros países. La mayoría de ellos sacudidos por casos de corrupción, ciertos o no, pero razonablemente bajo sospecha. Habrá que extremar precauciones entonces, para no tener que lamentarnos luego por varios años.
A.R.D.