Ya no somos súbditos

En ocasión de los días previos a la asunción del actual presidente de la República llegó con anticipación el rey de España y con él varios de los periodistas que habitualmente cumplen la cobertura de las actividades del monarca.
Sinceramente hemos dejado pasar algunas jornadas para comentar la impresión ´lamentable que nos causó la insistencia de una ´”periodista” española que al interrogar al presidente uruguayo sobre esta presencia insistía en ¿Qué significa para Ud. que el rey de España venga a su asunción.
El presidente uruguayo hábilmente restó trascendencia al interés de la periodista, destacando que esta presencia lo enorgullecía pero sin exagerar su importancia, se nos ocurre que en un país como el nuestro claramente opuesto a la monarquía, la presencia del rey debe de tener el mismo significado que la presencia de cualquier otro mandatario que se haga presente.
Es probable que pequemos de exagerados, pero creímos notar en el interés de la periodista española en que aquí se le diera una importancia exagerada a la presencia monárquica. Es lo que nos molesta, debería de saber España que ya no somos sus súbditos ni de esa ni de ninguna corona.
La presencia del rey de aquel país, debería de ser exactamente igual que la presencia del trabajador más humilde y menos agraciado, porque su esfuerzo para estar presente debe tener el mismo o mayor valor aún que el de un monarca.
Para asistir a un acto como el que nos ocupa un trabajador debe a menudo hipotecar hasta su trabajo diario, el que le aporta el sustento y francamente no creemos que sea ésta la problemática del rey de España cuando viene con su séquito a hospedarse en un hotel de máximo lujo.
La cuestión es que mientras España considere que los “sudacas” seguimos siendo tan ignorantes e ingenuos como cuando ellos llegaron, se equivocan.
Habrá gente que aspira a que la corona de España los favorezca y los cobije, pero felizmente no es la mayoría. Por nuestra parte creemos claramente que estos tiempos ya pasaron, hoy ya no nos venden espejitos de colores y el tiempo dirá si el mundo depredador y derrochón al que aspira llegar España, es el mundo al que debemos aspirar o si es el de nuestros antepasados, cuidadores de la naturaleza y de los bienes que Dios, para los cristianos, o la “Pachamama” (madre tierra) para los no cristianos, son los que debemos cuidar porque constituyen la verdadera riqueza de una persona, de un pueblo o de la humanidad toda.
A.R.D.