El Partido Demócrata Cristiano (PDC) cumplió recientemente sus primeros 50 años de vida, y pasó de las mieles de la victoria a la amargura de la derrota en Salto en tan solo cinco años. Sin embargo, según su presidente, Juan Pablo Cesio, se prepara con ganas y energías renovadas para enfrentar el desafío de las elecciones internas del Frente Amplio (FA) el próximo 27 de mayo como forma de “mantener el gobierno nacional y recuperar el gobierno departamental”.
- Luego de haber cumplido 50 años de vida, ¿cómo se presenta el PDC en las próximas elecciones internas del FA?
- A nivel nacional el PDC está de alguna manera reorganizándose en sus actividades, se trata de un partido de carácter nacional, tiene presencia en todos los departamentos, hay algunos departamentos que tienen mucho más tradición demócrata cristiana que otros y por tanto tienen grupos más organizados que han tenido edilatos, diputaciones en las distintas instancias y hay otros lugares donde la presencia es un poco más débil. Formamos parte de la Alianza Progresista y hace unos días hubo un encuentro nacional, donde había representantes del partido de todos los departamentos, muchos de los compañeros están dedicados a nivel nacional a formar parte del gobierno del FA, inclusive alguno de ellos como el caso del ministro de Turismo y Deporte y su equipo fueron nuevamente designados en este período. También hay compañeros que participan ya no en cargos de gobierno sino en todo lo que es el entramado de las organizaciones sociales porque es parte del ser demócrata cristiano.
- Además el PDC tuvo la oportunidad de gobernar durante cinco años al departamento de Salto con la intendencia de Ramón Fonticiella, ¿qué experiencia les dejó?
- La experiencia para el partido fue muy importante porque era la primera vez que la izquierda llegaba al gobierno, obviamente que esa llegada al gobierno departamental genera enseñanzas y ha dejado de alguna manera un mensaje, más allá que después la ciudadanía resolverá que es posible gobernar de una determinada manera el departamento, teniendo hincapié en determinados aspectos y realizando determinadas actividades. Más allá de los buenos resultados, que nosotros consideramos que los hay, y un aprendizaje para cuando sea la segunda posibilidad del gobierno departamental, poder corregir los errores y acentuar lo que se puede considerar que fue un buen desarrollo en las actividades departamentales.
- Respecto a la gestión propiamente, ¿fue la impronta de Ramón Fonticiella o se trató de la forma de gobernar que pretende el PDC?
- Lo primero que hay que decir es que el gobierno departamental no era del PDC sino que era del FA, que fue el que ganó con todos sus votos la intendencia, y el candidato que provenía del PDC que era uno de los candidatos del FA. Obviamente que en el gobierno departamental la impronta personal de quien fue electo para esa tarea conlleva también todo su bagaje y su historia de formación y militancia de uno de los sectores del FA, por tanto creo que lo que fue el gobierno departamental tiene como en todo gobierno la impronta de la persona que encabeza el Ejecutivo, y lo que se trató de desarrollar fue el programa único que estaba aprobado por el FA a nivel departamental, que tiene el matiz del que lo lleva adelante. Entonces creo que de alguna manera es una mixtura lo que fue el gobierno departamental del programa del FA y la impronta personal de Ramón que lo llevó adelante y de los compañeros que lo rodearon y obviamente también su historia de demócrata cristiano.
- La pregunta viene a cuenta de algunas circunstancias que marcan parte de su gobierno, como rodearse de gente de confianza del PDC en puestos claves, y la conformación de una comisión ejecutiva especial integrada por cinco personas en lugar de nombrar directores de departamentos como luego se terminó haciendo, lo que tomó por sorpresa a los demás sectores del FA.
- Seguramente hay toques personales, hay toques del partido y hay toques desde adentro de lo que es el programa del FA. Aquellas fueron algunas soluciones que se plantearon pero que Ramón, que era el responsable al final del asunto, realizó y seguramente con las consultas determinadas tanto a dirigentes del FA como a dirigentes del partido, pero la responsabilidad del gobierno recaía sobre el compañero.
- Ya más cerca de la etapa electoral el PDC sufre un desgajamiento en su interna que lleva a que se conforme una agrupación detrás del actual diputado Andrés Lima, ¿cómo se vivió ese momento de ruptura?
- Con dolor, como todo desgajamiento de un grupo que quiere determinados objetivos, fue traumático, porque además en ese momento en donde básicamente había un grupo de compañeros que entendían que la estrategia electoral debía pasar por determinados lugares y otro grupo de compañeros que entendían que la estrategia debía pasar por otro lado, no se logró llegar a un consenso y hubo compañeros que decidieron tomar otro camino y bueno, el tiempo dirá después no quien tuvo la razón, porque no creo que en estas cuestiones vinculadas a lo electoral y a lo político sea una cuestión de razones, la gente evaluará cuál ha sido la mejor opción y además tiene la posibilidad permanentemente de estar expresándose. Hay que dejar muchas veces en la política que el tiempo vaya pasando y que se restañen las heridas.
- Pero la gente eligió a Lima diputado y no votó a favor del candidato del intendente, votó en contra de Ramón Fonticiella, ¿no cree que la gente ya expresó quién tuvo razón?
- No, a ver, la gente en cada instancia electoral toma partido por una cosa o por otra. La propia historia del PDC, por hablar del lugar de uno, en el 71 el partido tiene una votación terrible, tiene senadores, diputados, donde la mayoría de ellos que provenían del interior eran del PDC, sobretodo los del litoral. A la siguiente elección, luego de la salida de la dictadura, tenemos solo un diputado y que luego no hemos podido renovar por lista propia. Vea lo que pasó, y esto es la historia del FA, salvo en las últimas dos elecciones que el grupo mayoritario repite en el MPP, en cada una de las instancias anteriores en las que se ha presentado el FA no siempre el grupo mayoritario fue el mismo. En su momento fue (Hugo) Batalla, luego fue Democracia Avanzada, en otro momento el MPP. Entonces, la gente va viendo de acuerdo a cada una de las circunstancias cuáles son las opciones.
Con respecto a lo que fue la elección a diputado, la gente en Salto por diversos motivos, no soy politólogo para interpretar qué pasó, por unos setecientos votos de diferencia hace que Andrés sea el diputado, y después en las elecciones departamentales, bueno, es una interpretación suya que la gente votó en contra, pero en realidad, si comparamos la elección de octubre a la de mayo el sector donde de alguna manera estaba en juego la reelección de Ramón aumenta su votación y sin embargo el sector que había postulado a Andrés disminuye su votación. Entonces, yo no sé si decir que la gente votó en contra porque cuando el candidato fue Ramón aumentó la votación de la propuesta de octubre de la 393.
- Me refería básicamente a la corrida de votantes blancos a votarlo a Coutinho con el argumento que no querían más gobierno de Fonticiella.
- Bueno, sí. La sociedad uruguaya en su conjunto está dividida básicamente en dos,y eso no lo digo yo, es una interpretación de todos los politólogos, inclusive creo que el primero que lo lanza al ruedo fue (Julio María) Sanguinetti cuando sostuvo que hay dos familias ideológicas en el país. Y tanto a nivel nacional como a nivel departamental uno puede decir que más o menos estamos divididos a la mitad de quienes sentimos o creemos en un determinado proyecto que algunos le llaman progresista, otros llaman de izquierda o cercano al FA, y hay otro sector de la población que opta por otras opciones más vinculadas a los partidos tradicionales. Acá se da más o menos lo mismo, porque lo mismo que acá pasó en Paysandú…
- Con ese argumento entonces Fonticiella jamás hubiese llegado a la intendencia.
- No, no, yo digo que hay dos familias ideológicas y que en determinado momento hay sectores que pasan para un lado y sectores que pasan para el otro, y así como en el balotaje de (Jorge) Batlle le dieron la victoria sobre (Tabaré) Vázquez, después le dan la victoria a (José) Mujica en el balotaje con (Luis) Lacalle, y eso pasa tanto a nivel nacional como pasa a nivel departamental. Es la gente la que inclina esa balanza y que en determinadas circunstancias, condiciones o candidatos hacen que ese mínimo porcentaje de gente haga que vaya para un lado o para el otro.
- ¿Entonces la gente vota al candidato?
- Yo creo que la gente vota las dos cosas, vota a candidatos pero que tengan determinado programa atrás…
- Ahora votaron por Coutinho.
- Y bueno, votaron a Coutinho porque la gente habrá considerado en su momento que el candidato y su programa los representaba más que los candidatos, porque el FA tenía tres candidatos, y el programa del FA.
- Pero el FA dice que Coutinho no tiene programa.
- Bueno… uno no conocía mucho el programa que presentaban, eran básicamente algunas ideas puntuales del asunto pero no juzgo lo que la gente decide, porque soy demócrata, la gente decidió y eligió ese camino para Salto, la propia gente verá cuando llegue el momento en las nuevas elecciones. Ahora tiene la posibilidad de comparar porque hubo un gobierno de izquierda, que como todo lo humano es perfectible, y bueno, la gente tendrá la posibilidad de volver a elegir y ver qué es lo que considera mejor para los destinos de Salto.
- Luego de esta experiencia en el gobierno y de la derrota de 2010, ¿cómo se encuentra hoy el PDC de cara a las internas del FA del 27 de mayo?
- Estamos bien, estamos movilizados realizando actividades barriales en casas de familia, se ha comenzado a recuperar a un grupo de compañeros que estaba, por llamarlo de alguna manera, en su casa esperando la oportunidad de retomar la militancia. Hace pocos días tuvimos una interesante jornada de participación de compañeros demócrata cristianos pero también acompañados de una cantidad de compañeros de otros sectores del FA donde se dio la discusión. Salió la propuesta de llevar como candidato a presidente del FA a nivel departamental de Sergio Arizcorreta, se planteó además el para qué de estas elecciones internas, donde consideramos que tienen que ser un vehículo para movilizar a los frenteamplistas pero también para renovar ese instrumento que es el FA para así mantener el gobierno nacional y recuperar el gobierno departamental.
Herramienta que tiene que modernizarse, mejorando su forma de participación y la forma en la que toma decisiones en la interna, y para eso estamos convocando a la gente, lo que permite que el partido se revitalice teniendo un mayor vigor. Por eso empezamos a ver a un partido que si bien nunca decayó aún luego de la derrota, empezamos a notar que la gente está retornando a la militancia y participando.








