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CELESTE HERRMANN DE ELORDOY

AMA DE CASA – CASI JUBILADA

Tita, como le llamamos, cariñosamente, es una persona llena de alegría, tiene una hija, que está siempre muy pendiente de ella y un esposo compañerísimo.
Es  muy emprendedora,  no se deja vencer fácilmente por circunstancias adversas en  la vida y mucho menos por la que le ha tocado vivir.
Está haciendo muchos proyectos, y siempre con una sonrisa a flor de labios.
¿Cómo se te detectó la enfermedad?
En un control mamario.
Cuando voy a buscar el resultado, me dicen que tengo un carcinoma insito.
No pensé que era malo, y no levanté el resultado enseguida. Me sentía muy bien, por eso no acudí antes.
Y a los dos años,  volví a concurrir, por otro tema, me vio el doctor Campos, y se preocupó.
Me enviaron a Montevideo, con el doctor Mouse, y comenzaron a administrarme  Tamoxifeno y después,  todos los análisis contiguos.
A los dos años, en el mismo seno, me apareció otro tumor.
Allí comenzamos con la radioterapia,  con cinco años de tratamiento. O sea que hace seis años ya. Y cuando yo creía que me iban a dar el alta, me vuelven a detectar el tercero, en la misma mama.
Entonces me quitan todo el seno, me hicieron un colgajo. Fueron  los doctores Campos y Arzuaga. Me dan pase a la oncóloga con cuatro secciones de quimio, que justamente  ayer fue la última.
Y nuevamente tengo todos los estudios por delante.
Hace muy poquito de todo esto, pero yo estoy perfecta. Va mucho en la  forma de ser y en creer mucho en Dios.
¿Cómo reaccionaste?
Lo primero que hice después del golpe, que te dicen que hay que operar, fue pedirle a Dios y a la Virgen, fuerzas.
Fuerzas para poder sobrellevar esto, que de por vida, lo voy a tener que cargar. Pero tengo una familia divina, a mi  mamá Celeste, que es una ancianita amorosa, y tengo amigas espectaculares, que  están siempre pendientes de mí.
Me afectó mucho la noticia. Me sentí muy mal. Recuerdo que llegué a casa llorando y me desahogué.  Estaban mi esposo y la señora que cuida a mi mamá, y estuvieron mucho  para consolarme.
Enseguida esta señora, buscó la forma de que me acercara al Reiki. Y yo busqué la atención  de un siquiatra que me ayudó mucho después.
Yo me quería sentir bien y realmente me siento bien.
Tengo muchísimo ánimo de que salgo adelante. !Y ya salí!
Pero mira que es como decía el doctor. Esto es como una diabética, una hipertensa, que continuamente se tiene que controlar.
¿Cómo afectó en tu vida cotidiana?
Los días posteriores a la quimio, es cuando uno decae.
Pero estuve muy acompañada, tengo una hija  que es un sol, María Celeste.
Y ahora más que nunca me viene a ver seguidísimo. Mi esposo Hugo, es  muy compañero.  Y estoy muy contenida por ellos.
Logré juntar de nuevo mi familia. Tengo dos primas, que hacía cuarenta años que no se veían entre ellas, y me vinieron a ver.
Me sentí tan mimada, con gente incluso de otras religiones, que oraron conmigo, que me abrazaron, me apretaron y eso me dio una energía!
¿En qué etapa estás hoy?
Lo peor ya lo pasé.
Yo lo vivo, sin pensar mucho.
En realidad no tengo pensamientos malos, tengo  muchas cosas que hacer, como para detenerme a pensar en negativo.
Estoy muy positiva  y sé que en la próxima consulta con la oncóloga, que ya terminé las secciones de la terapia todo va a estar bien si Dios quiere.
¿Envías un mensaje a quienes están pasando por la misma situación?
Que tengan un sicólogo. Es fundamental.
Que crean mucho en Dios, la fe es muy importante. Yo sé que hay que tener una guía y es El.
Y  que busquen la contención familiar. Es algo invalorable. Ojalá todos  tengan una  como la mía, que me apoyó en todo momento.

Tita, como le llamamos, cariñosamente, es una persona llena de alegría, tiene una hija, que está siempre muy pendiente de ella y un esposo compañerísimo. Es  muy emprendedora,  no se deja vencer fácilmente por circunstancias adversas en  la vida y mucho menos por la que le ha tocado vivir. Está haciendo muchos proyectos, y siempre con una sonrisa a flor de labios.

¿Cómo se te detectó la enfermedad?DSCF8981 [1]

En un control mamario. Cuando voy a buscar el resultado, me dicen que tengo un carcinoma insito. No pensé que era malo, y no levanté el resultado enseguida. Me sentía muy bien, por eso no acudí antes.  Y a los dos años,  volví a concurrir, por otro tema, me vio el doctor Campos, y se preocupó. Me enviaron a Montevideo, con el doctor Mouse, y comenzaron a administrarme  Tamoxifeno y después,  todos los análisis contiguos. A los dos años, en el mismo seno, me apareció otro tumor.  Allí comenzamos con la radioterapia,  con cinco años de tratamiento. O sea que hace seis años ya. Y cuando yo creía que me iban a dar el alta, me vuelven a detectar el tercero, en la misma mama. Entonces me quitan todo el seno, me hicieron un colgajo. Fueron  los doctores Campos y Arzuaga. Me dan pase a la oncóloga con cuatro secciones de quimio, que justamente  ayer fue la última.  Y nuevamente tengo todos los estudios por delante. Hace muy poquito de todo esto, pero yo estoy perfecta. Va mucho en la  forma de ser y en creer mucho en Dios.

¿Cómo reaccionaste?

Lo primero que hice después del golpe, que te dicen que hay que operar, fue pedirle a Dios y a la Virgen, fuerzas.

Fuerzas para poder sobrellevar esto, que de por vida, lo voy a tener que cargar. Pero tengo una familia divina, a mi  mamá Celeste, que es una ancianita amorosa, y tengo amigas espectaculares, que  están siempre pendientes de mí.

Me afectó mucho la noticia. Me sentí muy mal. Recuerdo que llegué a casa llorando y me desahogué.  Estaban mi esposo y la señora que cuida a mi mamá, y estuvieron mucho  para consolarme. Enseguida esta señora, buscó la forma de que me acercara al Reiki. Y yo busqué la atención  de un siquiatra que me ayudó mucho después.

Yo me quería sentir bien y realmente me siento bien.  Tengo muchísimo ánimo de que salgo adelante. !Y ya salí! Pero mira que es como decía el doctor. Esto es como una diabética, una hipertensa, que continuamente se tiene que controlar.

¿Cómo afectó en tu vida cotidiana?

Los días posteriores a la quimio, es cuando uno decae. Pero estuve muy acompañada, tengo una hija  que es un sol, María Celeste. Y ahora más que nunca me viene a ver seguidísimo. Mi esposo Hugo, es  muy compañero.  Y estoy muy contenida por ellos. Logré juntar de nuevo mi familia. Tengo dos primas, que hacía cuarenta años que no se veían entre ellas, y me vinieron a ver. Me sentí tan mimada, con gente incluso de otras religiones, que oraron conmigo, que me abrazaron, me apretaron y eso me dio una energía!

¿En qué etapa estás hoy?

Lo peor ya lo pasé. Yo lo vivo, sin pensar mucho. En realidad no tengo pensamientos malos, tengo  muchas cosas que hacer, como para detenerme a pensar en negativo. Estoy muy positiva  y sé que en la próxima consulta con la oncóloga, que ya terminé las secciones de la terapia todo va a estar bien si Dios quiere.

¿Envías un mensaje a quienes están pasando por la misma situación?

Que tengan un sicólogo. Es fundamental.  Que crean mucho en Dios, la fe es muy importante. Yo sé que hay que tener una guía y es El.  Y  que busquen la contención familiar. Es algo invalorable. Ojalá todos  tengan una  como la mía, que me apoyó en todo momento.