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CELSA REZENDE DE FERREIRA

DOCENTE  –  MANAGER EN RELACIONES PÚBLICAS -
CONDUCTORA DE COLOQUIOS DE VIDA EN RADIO LIBERTADORES

DOCENTE  –  MANAGER EN RELACIONES PÚBLICAS -

CONDUCTORA DE COLOQUIOS DE VIDA EN RADIO LIBERTADORES

Es muy inquieta. Una persona muy activa, que le gustan los desafíos y los nuevos emprendimientos. Le gusta mucho trabajar. Y lo hace muy bien, con placer. Ella es Celsa. Una verdadera conductora de la vida.

¿Cómo detectaste la enfermedad?

En realidad nunca sentí nada. Estaba viviendo un momento hermosísimo de mi vida. Profesionalmente, personalmente, con nuestro hijo estudiando, nuestra pareja bien, el hogar, con una vida de familia preciosa. Yo me palpé un bulto cuando me estaba bañando y no le di ninguna importancia, y dije, esto es la garganta. Era grande, pero nunca me dolió.

Teníamos recientemente la pérdida de papa, y yo sentada frente a la estufa en casa de mamá, pensé. “Esto que me pasa, noDSCF8983 [1] es bueno. Y yo no le puedo hacer esto a ella, esté recién saliendo de lo de papá. Tengo que tratarme”.

En ese momento estaba en Montevideo y llamé a mi ginecóloga y me dijo: rápido. Un cirujano.  Me sugirió uno, fui  y allí comenzó un tránsito terrible.Recuerdo que en un día me vieron ocho médicos, siempre preguntando si tenía antecedentes oncológicos. Y yo lo negaba.

Cuando salí de allí, me mandaron muchos análisis, entre ellos una punción. Pero siempre me preguntaba porqué tantos médicos. Al preguntárselo a una hermana, al tema de los antecedentes, me dice que sí. Teníamos todas las hermanas de papá que fallecieron de eso. Al otro día volví a la mutual y al explicarles lo de los antecedentes, desestimaron lo inicial y seguimos otro camino.

Se empezó a acelerar todo y en tres días hicimos lo que había que hacer. Y después el diagnóstico: un tumor con un  volumen importante y rápidamente se necesitaba una cirugía.

¿Cómo reaccionaste?

Era horrible tener que decírselo a mi hijo, Federico.

Estaba en facultad, marchando muy bien y los jóvenes, lo toman de otra manera. Me dijo: “Mamá, primero el rigor científico, hacé todos los estudios”. Soy muy creyente y siempre pienso, que Dios nos marca cosas que nosotros  podemos tolerarlas.  Llamé  a mi médica, a una hora que  yo sabía que no la encontraba porqué iba al Remeros, y por esas cosas de Dios, estaba  ella sentada al lado del teléfono. Son los caminos de Dios. Porque la necesitaba para que me recomendara a un cirujano ya que yo no conocía a nadie.

Llegamos, combinamos todo,  me operé y el cirujano nos dijo:

“Quiero ser muy sincero con ustedes, es un tumor de una naturaleza desconocida para mí. Yo en realidad estoy acostumbrado a tratar estos casos y he visto muchos tumores de tipo estándar digamos, pero estamos frente a un caso, de un tumor que tiene un comportamiento que yo no lo he profundizado”.

Y allí recurrimos a un médico muy conocido. Nunca me interesó meterme  en la medicina, pero sí la contribución que yo podía aportar, como paciente. Que es todo lo bueno que yo puedo hacer por misma y que es todo lo que puedo colaborar con el mundo de la ciencia, que le tengo mucho respeto.

Yo confío, me entrego y pongo mi parte. Porque eso es lo que yo descubrí en este trance. Que la persona se mentalice, acepte, bueno, me tocó esto, pero yo, puedo contribuir.

Nunca me sentí víctima. Reaccioné muy bien. Soy muy fuerte, aunque tenga una apariencia muy frágil. Siempre, para todo lo que me ha tocado, he sido muy entera. Y he dicho bueno, si esto me tocó. ¿Por qué no?, ¿siempre tiene que tocar todo lo bueno?.

¿Cómo afectó en tu vida cotidiana?

Yo siempre he tenido una vida divina. Súper mimada y consentida, tanto de mi familia de origen, como de la que hemos construido con Miguel, mi esposo.

Ese factor es fundamental. Tu entorno familiar, quienes te rodean y la actitud frente a la enfermedad y para contigo. Familia y amigos, conocidos y desconocidos. Siempre vemos lo malo de la sociedad y lo mezquino de la gente y no es así.

Es bueno que empecemos a cambiar la mirada, no porque eso no exista pero es  mucho mejor lo bueno y lo noble, lo generoso y lo desinteresado que en la gente está.

Vivimos en un mundo de mucha imagen y en la deslealtad a veces, pero cuando aparecen estas  cuestiones, no sabes todo  lo bueno que aparece de la gente.

Lo bueno que hay dentro de cada  persona y de la que menos pensás. Me ha pasado de venir gente al portón de mi casa y decirme, “perdone, me he enterado por lo que usted está pasando, no es de acá y no tiene familia en Salto.

¿Tiene quién la cuide, o algún servicio?”

Esa bondad que hay dentro de la gente, como me ha pasado  cuando estuve de maestra en el Barrio Fátima. Conocí mucha gente y  por ahí el barrio no es muy bien visto y sin embargo estando internada muchas familias de allí, me enviaron cartas reconfortándome.

Hasta una persona con peluca apareció en mi casa, cuando perdí el pelo.

¡Pero qué especie complicada es la humana! ¿Porque tienen que pasar estas cosas para que salga lo bueno? Cuando estamos bien competimos y cuando estamos mal, nos respaldamos. Y en cuanto a las recomendaciones de los médicos las cumplí al pie de la letra.

¿En qué etapa estás hoy?

Ya hoy estoyde alta. Tengo un control anual.  Tengo una vida muy sana. Soy un poco maniática con el tema de los equilibrios, de los nutrientes, de lo proteico y muchas cosas más,  y me enfermé. Los orientales dicen que el cáncer es una gran herida. Que las personas mismas se lo van elaborando. Incluso en la gestación. Yo al cáncer, lo defino como una prueba de amor.

En el sentido, primero, con uno  mismo. Es el parate. Es la posibilidad de mirarse y darse cuenta de cuanto nos maltratamos, por un peso más o uno menos y eso no nos cambia la vida. Corremos detrás de la ropa, de la moda, porque yo fui así. Y  después tuve tiempo de mirar mi placard y darme cuenta que todo eso hubiese quedado.

Porque estuve a punto de morir.

Cuanto nos maltratamos, y corremos detrás de lo superficial y de lo circunstancial, que no te cambia la vida, y uno llega a creer que sí. Prueba de amor en ese sentido.  Prueba de amor  de la pareja. Y lo mío fue un cáncer de mama. Vivimos en una cultura donde las mamas son un símbolo aparentemente de belleza de sexualidad, de status, donde tenemos culturas que han endiosado a las mamas.  Vivimos un momento de moda, donde las lindas tienen que mostrar unas cuartas partes de las mamas. Recuerdo a mi cirujano, cuando me pregunto que hacíamos, una cirugía parcial o radical, le dije: son mías y las quiero mucho. Si puede, déjemelas.

Entonces este tema, tiene que ver con la pareja, y a mí me gusta hablarlo. De eso quiero hablar. De mi esposo. Tuve un marido, que fue el amigo del corazón, el amigo de la enfermedad, estuvo siempre junto a mí. Cuando le plantee qué hacia, ¿con cuál operación?, me contestó: Es tu cuerpo, yo voy a estar contigo siempre. Posiblemente no fue el único, pero eso, es una prueba de amor. No se habla de esto, pero pasa.

Envía un mensaje a mujeres que están pasando por la misma situación.

Mensajes, no sé mucho, pero sí una reflexión. Quererse mucho. No postergarse. Yo por ejemplo fui una persona de muchos renunciamientos en función de los demás. Que no es malo ni egoísta pensar que quiero algo para mí, porque no le estoy  quitando nada a nadie si me quiero yo. Cuidarse mucho. Y hay un factor del cual no hemos hablado. De las emociones. Controlarlas. Cuando uno es muy emotivo, es muy vulnerable. Y ahí esta lo de la gran herida. La mayoría de la gente salta con una enfermedad o situaciones complicadas por alguna emoción. Hay que pensar un poco en uno. Porque uno esté o no, el mundo va a girar igual. Es posible estar bien. Pero hay que estar muy mal para estar muy bien. Porque uno solamente puede darse cuenta de esa necesidad de estar bien, cuando estuvo muy mal. Es así, cuando uno valora la vida realmente.

Con mucha fuerza y fe.