MARÍA OFELIA SOMMA CAL

EMPRESARIA

Con sus desbordantes ganas de vivir la vida, es un ejemplo.
Con dos hijos maravillosos que la acompañan en todo, valorándola,  por ser una mamá compañera, compinche y ejemplar, transmite en cada viaje suyo, esa energía a todo el que la acompaña.
Ella, es Ofelia.
¿Cómo se detecta tu enfermedad?
La detecto, después que vuelvo con los quinceañeros de Bariloche, y al llegar a mi casa, mi hija me abraza fuerte y siento que algo me traspasa el seno.
Algo así como un puñal. Me toqué, era como una pared, algo muy duro.
Antes de eso nunca había sentido nada.
Soy una persona que tengo un problema congénito de ovarios, y me han cuidado muchísimo  los médicos, haciéndome mamografía cada ocho meses.
Y en las dos últimas anteriores hechas, ya se veía y se les pasó a los médicos.
Cuando fui  me retaron, porque me había dejado estar y les llevé el resultado de las mamografías, donde decía en forma escrita que estaba todo bien y la placa decía otra cosa.
Ese es el error de muchos médicos. No ven la placa.
¿Cómo reaccionaste?
No me pregunté: ¿Por qué a mí?, sino ¿para qué me pasa esto?
Mi manera de ser, es que cuando me pasa algo duro, me transformo. Quedo  paralizada, no se me mueve  un pelo, y actúo.
No era la primera vez de un golpe duro. Cuando quedé embarazada de la nena, me dijeron que no podían  detectar cuál era la situación del feto, no se sabe si es varón o nena. Me querían hacer abortar. Me hice todos los análisis de nuevo y estaba todo bien, hoy día es una hermosa señorita.
Siempre que me pasa algo complicado mi manera de reaccionar física y emocional, es esa. Me quedo tiesa, pongo la primera y salgo.
Tuvieron que decirme los médicos  como eran las cosas, porque había ido sola cuando me dieron la noticia, intentaron que fuera con mi familia y me opuse. No les voy a decir absolutamente a nadie lo que me pasa y yo lo voy a  resolver.
Era todo muy jorobado, porque me habían desahuciado en ese momento.
En un momento la respuesta fue:”- lo que tenemos que hacer contigo es buscar una forma que tengas una buena calidad de vida, de lo que te queda”.
Y mi respuesta fue:- “Ni me preocupa, como yo voy a vivir, y voy a ir a la fiesta de quince de mis nietos”.
-“Pero tenés una hija de diez años recién”
-Exacto. Pero voy a ir al cumple de mis nietos.
Como me decían que las cosas estaban tan mal y yo siempre contestándole que iba a ir al cumple de quince de mis nietos, la oncóloga me dijo:-Si vos no bajas los brazos y aceptas que te  pongamos en un protocolo de prueba como un conejito de india, fuerte y terrible, pero jugada por  jugada, capaz salimos adelante.
Le dije: -A mí me haces lo que haya que hacer. Me dijo: -bueno.
Y empezamos.
Y en un momento fue fuerte. Y me dijo: ¿Vas a seguir?
Le dije, vamos a hacer un pacto. Si hay un uno por ciento o menos, de posibilidades de que yo me salve, vos me lo decís y yo sigo hasta donde sea. Y si realmente  no las hay también decímelo, porque yo agarro mis hijos y me voy de viaje hasta que Dios me lleve.
Me dijo: -bueno. Prometido.
Y así fue.
Al iniciar los análisis para operar,  ya, te hablo de veinticuatro, cuarenta y ocho o setenta y dos horas, se encuentran con que era inflamatorio y no se podía tocar. A hacer una biopsia, y después de hacer todo lo que te puedas imaginar  para nivelar la sangre, la quimio.
Todo esta preparación de cada veintiún días de quimio sin dejarlos respirar siempre exigiendo análisis y todo lo que hacía falta, para poder operar. Así pasaron siete meses.
¿Cómo afectó en tu vida cotidiana?
Afectó mucho. Muy fuerte en mis hijos, María Paz y  Emanuel, que de ser chicos muy independientes, pasaron a ser casi dependientes, por estar a mi lado. Necesitaban verme. Mi familia fue muy importante.
Te cuento una anécdota: Un día me estoy bañando, entra al baño mi hija, me vio de cabeza pelada y me pregunta: -¿vos te vas a morir?
-Todos nos vamos a morir.
-Porque he visto en las películas, que a las mujeres que se les cae el pelo, es porque tienen cáncer y se mueren.
-Sí, es una de las posibilidades de la vida.
-Y cuando yo cumpla quince, ¿vos no vas a estar?.
-Vamos a hacer un pacto. Yo voy  a estar. ¿Como?, no sé. Pero voy a estar y si no estoy, yo te voy a estar acompañando igual y vos vas a festejar.
Cuando llegó el momento de planear ese cumple, ella pidiendo presupuesto y planeándolo todo desde hacia dos años, estábamos en el peor momento económico, incluso mi marido tres años sin trabajo.
Cuando vemos la lista de invitados, tenía más de ciento cuarenta invitados mayores y más de cincuenta jovencitos.
Tratamos de convencerla de achicar la lista y nos dijo: Me da lo mismo si no hacemos fiesta, pero mira esa lista y vas a ver que no podemos sacar a nadie. Festejamos así o no festejamos.
Decidimos no hacer nada, no había posibilidades en lo económico.
Pero estaba la promesa de por medio.
Con muchas colaboraciones de familiares la fiesta salió, para al final comprender, que ella, no quería dejar nadie fuera de esa lista, porque en el trayecto de mi enfermedad había tenido el apoyo y la contención de toda esa gente.
La fiesta se realizó con todos esos invitados. No le falló nadie.
Pasaba el tiempo y me pasaron menos cosas de las que me habían augurado.
Incluso, hubo una doctora en el camino, que me recomendó tomar Aloe Vera. Y me ayudo muchísimo, y me sigue ayudando, en lo físico y también  en lo anímico.
Me ayudaron mucho mis compañeras, haciendo cadenas de fuerza.
También afecto en positivo. Tanta gente acompañándome, en esa época estábamos viviendo en Colonia.
Gente que conocimos, operadores turísticos, hoteleros, amigos de toda la vida, que me ponían el auto a disposición, me llevaban a Montevideo, esperaban a que me realizaran la quimio, y me traían de regreso.
Incluso un día, el  dueño de EGA, con el que yo no tenía tanta relación,  mas que alguna reunión, estaba todo el tiempo ayudándome, el  señor  me llama y me dice: si llegas a precisar un avión para cualquier parte del mundo, solo llámame.
La actual Ministro de Turismo, la señora Kechichián, me dijo, los hoteles de Montevideo si los necesitas, están a tu disposición.
Todos esos afectos que no son de amigos, que no son de gente que comparte la vida contigo, que eran compañeros de trabajo circunstancial si  se quiere. Todos apoyándome.  Y eso es  tan importante.
¿En qué etapa estás hoy?
Todo esto fue en el 2003. Y este año por primera vez, aunque no me dieron el alta, me retiraron toda la medicación.
¿Envías un mensaje a otras mujeres que están pasando por lo mismo?
Me dijo mi prima una vez, que me voy a morir de un callo, pero no de cáncer. Porque estoy atenta. Y así es.
Al común de la gente, yo le pediría, que comience a estar atenta, porque la vida de estrés y locura que todos llevamos es lo que ayuda a que el cáncer despierte.
Y la que ya está pasando por esto, que se plantee qué es lo que está haciendo mal en la vida para que el cuerpo le pegue ese avisito, y lo cambie. Y que no baje los brazos, que se puede.
No puedo llegar a entender, porque se mueren las mujeres de cáncer de mama si a mí me desahuciaron y pude, quiere decir que elementos en este país lo tenemos.  Todos, sin necesidad de trasladarnos a otro país.
Y algo muy importante es no tener a nadie alrededor con mala onda, ni ser negativo. Hay que pelearla como cualquier otra enfermedad  para que no te lleve. Yo tengo la suerte de tener una hermosa familia unida a mi lado, con el amor que me rodea, con mi esposo mis hijos, papás, mis sobrinos, tengo todo un capital.
Es solamente un resfrío fuerte y hay que combatirlo.

Con sus desbordantes ganas de vivir la vida, es un ejemplo.

Con dos hijos maravillosos que la acompañan en todo, valorándola,  por ser una mamá compañera, compinche y ejemplar, transmite en cada viaje suyo, esa energía a todo el que la acompaña. Ella, es Ofelia.

¿Cómo se detecta tu enfermedad?

DSCF8977La detecto, después que vuelvo con los quinceañeros de Bariloche, y al llegar a mi casa, mi hija me abraza fuerte y siento que algo me traspasa el seno.

Algo así como un puñal. Me toqué, era como una pared, algo muy duro.

Antes de eso nunca había sentido nada.

Soy una persona que tengo un problema congénito de ovarios, y me han cuidado muchísimo  los médicos, haciéndome mamografía cada ocho meses.

Y en las dos últimas anteriores hechas, ya se veía y se les pasó a los médicos.

Cuando fui  me retaron, porque me había dejado estar y les llevé el resultado de las mamografías, donde decía en forma escrita que estaba todo bien y la placa decía otra cosa.

Ese es el error de muchos médicos. No ven la placa.

¿Cómo reaccionaste?

No me pregunté: ¿Por qué a mí?, sino ¿para qué me pasa esto?

Mi manera de ser, es que cuando me pasa algo duro, me transformo. Quedo  paralizada, no se me mueve  un pelo, y actúo.

No era la primera vez de un golpe duro. Cuando quedé embarazada de la nena, me dijeron que no podían  detectar cuál era la situación del feto, no se sabe si es varón o nena. Me querían hacer abortar. Me hice todos los análisis de nuevo y estaba todo bien, hoy día es una hermosa señorita.

Siempre que me pasa algo complicado mi manera de reaccionar física y emocional, es esa. Me quedo tiesa, pongo la primera y salgo.

Tuvieron que decirme los médicos  como eran las cosas, porque había ido sola cuando me dieron la noticia, intentaron que fuera con mi familia y me opuse. No les voy a decir absolutamente a nadie lo que me pasa y yo lo voy a  resolver.

Era todo muy jorobado, porque me habían desahuciado en ese momento.

En un momento la respuesta fue:”- lo que tenemos que hacer contigo es buscar una forma que tengas una buena calidad de vida, de lo que te queda”.

Y mi respuesta fue:- “Ni me preocupa, como yo voy a vivir, y voy a ir a la fiesta de quince de mis nietos”.

-“Pero tenés una hija de diez años recién”

-Exacto. Pero voy a ir al cumple de mis nietos.

Como me decían que las cosas estaban tan mal y yo siempre contestándole que iba a ir al cumple de quince de mis nietos, la oncóloga me dijo:-Si vos no bajas los brazos y aceptas que te  pongamos en un protocolo de prueba como un conejito de india, fuerte y terrible, pero jugada por  jugada, capaz salimos adelante.

Le dije: -A mí me haces lo que haya que hacer. Me dijo: -bueno.

Y empezamos.

Y en un momento fue fuerte. Y me dijo: ¿Vas a seguir?

Le dije, vamos a hacer un pacto. Si hay un uno por ciento o menos, de posibilidades de que yo me salve, vos me lo decís y yo sigo hasta donde sea. Y si realmente  no las hay también decímelo, porque yo agarro mis hijos y me voy de viaje hasta que Dios me lleve.

Me dijo: -bueno. Prometido.

Y así fue.

Al iniciar los análisis para operar,  ya, te hablo de veinticuatro, cuarenta y ocho o setenta y dos horas, se encuentran con que era inflamatorio y no se podía tocar. A hacer una biopsia, y después de hacer todo lo que te puedas imaginar  para nivelar la sangre, la quimio.

Todo esta preparación de cada veintiún días de quimio sin dejarlos respirar siempre exigiendo análisis y todo lo que hacía falta, para poder operar. Así pasaron siete meses.

¿Cómo afectó en tu vida cotidiana?

Afectó mucho. Muy fuerte en mis hijos, María Paz y  Emanuel, que de ser chicos muy independientes, pasaron a ser casi dependientes, por estar a mi lado. Necesitaban verme. Mi familia fue muy importante.

Te cuento una anécdota: Un día me estoy bañando, entra al baño mi hija, me vio de cabeza pelada y me pregunta: -¿vos te vas a morir?

-Todos nos vamos a morir.

-Porque he visto en las películas, que a las mujeres que se les cae el pelo, es porque tienen cáncer y se mueren.

-Sí, es una de las posibilidades de la vida.

-Y cuando yo cumpla quince, ¿vos no vas a estar?.

-Vamos a hacer un pacto. Yo voy  a estar. ¿Como?, no sé. Pero voy a estar y si no estoy, yo te voy a estar acompañando igual y vos vas a festejar.

Cuando llegó el momento de planear ese cumple, ella pidiendo presupuesto y planeándolo todo desde hacia dos años, estábamos en el peor momento económico, incluso mi marido tres años sin trabajo.

Cuando vemos la lista de invitados, tenía más de ciento cuarenta invitados mayores y más de cincuenta jovencitos.

Tratamos de convencerla de achicar la lista y nos dijo: Me da lo mismo si no hacemos fiesta, pero mira esa lista y vas a ver que no podemos sacar a nadie. Festejamos así o no festejamos.

Decidimos no hacer nada, no había posibilidades en lo económico.

Pero estaba la promesa de por medio.

Con muchas colaboraciones de familiares la fiesta salió, para al final comprender, que ella, no quería dejar nadie fuera de esa lista, porque en el trayecto de mi enfermedad había tenido el apoyo y la contención de toda esa gente.

La fiesta se realizó con todos esos invitados. No le falló nadie.

Pasaba el tiempo y me pasaron menos cosas de las que me habían augurado.

Incluso, hubo una doctora en el camino, que me recomendó tomar Aloe Vera. Y me ayudo muchísimo, y me sigue ayudando, en lo físico y también  en lo anímico.

Me ayudaron mucho mis compañeras, haciendo cadenas de fuerza.

También afecto en positivo. Tanta gente acompañándome, en esa época estábamos viviendo en Colonia.

Gente que conocimos, operadores turísticos, hoteleros, amigos de toda la vida, que me ponían el auto a disposición, me llevaban a Montevideo, esperaban a que me realizaran la quimio, y me traían de regreso.

Incluso un día, el  dueño de EGA, con el que yo no tenía tanta relación,  mas que alguna reunión, estaba todo el tiempo ayudándome, el  señor  me llama y me dice: si llegas a precisar un avión para cualquier parte del mundo, solo llámame.

La actual Ministro de Turismo, la señora Kechichián, me dijo, los hoteles de Montevideo si los necesitas, están a tu disposición.

Todos esos afectos que no son de amigos, que no son de gente que comparte la vida contigo, que eran compañeros de trabajo circunstancial si  se quiere. Todos apoyándome.  Y eso es  tan importante.

¿En qué etapa estás hoy?

Todo esto fue en el 2003. Y este año por primera vez, aunque no me dieron el alta, me retiraron toda la medicación.

¿Envías un mensaje a otras mujeres que están pasando por lo mismo?

Me dijo mi prima una vez, que me voy a morir de un callo, pero no de cáncer. Porque estoy atenta. Y así es.

Al común de la gente, yo le pediría, que comience a estar atenta, porque la vida de estrés y locura que todos llevamos es lo que ayuda a que el cáncer despierte.

Y la que ya está pasando por esto, que se plantee qué es lo que está haciendo mal en la vida para que el cuerpo le pegue ese avisito, y lo cambie. Y que no baje los brazos, que se puede.

No puedo llegar a entender, porque se mueren las mujeres de cáncer de mama si a mí me desahuciaron y pude, quiere decir que elementos en este país lo tenemos.  Todos, sin necesidad de trasladarnos a otro país.

Y algo muy importante es no tener a nadie alrededor con mala onda, ni ser negativo. Hay que pelearla como cualquier otra enfermedad  para que no te lleve. Yo tengo la suerte de tener una hermosa familia unida a mi lado, con el amor que me rodea, con mi esposo mis hijos, papás, mis sobrinos, tengo todo un capital.

Es solamente un resfrío fuerte y hay que combatirlo.







El tiempo

Ediciones anteriores

septiembre 2018
L M X J V S D
« ago    
 12
3456789
10111213141516
17181920212223
24252627282930

  • Otras Noticias...