“Cuando uno conoce a Jesús, es como que Dios te da una antorcha encendida. Una luz. Y al llevarla encendida alumbra.

A simple vista podemos percibir que es una mujer decidida, llena de humanidad.
Muy creyente, capaz de realizar mucho, y por sobre todo muy abocada a la tarea de entregar todo por el prójimo, por sus hijos.
Los propios, son dos: Jonathan de 10 años y Nube de 5.
Vive junto a su esposo Robert, a quien admira por ser un hombre íntegro, en esto de brindar tanto afecto a personas que lo necesitan                             desde hace un  tiempo, entregándolo  todo con el corazón:
¿Es todo un sentimiento lo que te embarga, llevar a realizar esta tarea?
Es una vocación. Es un don que Dios me puso. Siempre me gustaron los niños, pero cuando conocí a Dios esto se agrandó.
Soy evangelista, hace ya veinte años. Empezamos nuestra obra, enseguida de casarnos y decidimos venir a servir a Dios aquí en  Salto, en la iglesia.
Al poco de llegar, comenzamos  a incorporar jóvenes que necesitaban ayuda, y mi esposo, buscando un lugar más amplio.
Encontramos una casa en el campo, y como nunca había estado viviendo en un lugar así, con un hijo de 3 años, no me sentía muy segura. Pidiéndole a Dios para que me diera una orientación, me dijo: sé madre.
Y era lo único que yo sabía hacer, tenía un niño mío, y ser madre, sale del corazón, y cuando uno lo hace con amor, lo hace con gusto, aunque tengamos que tener mucha responsabilidad en lo que hacemos.
Y así comenzaron a llegar jóvenes y no tan jóvenes  a nuestra casa, a integrarse. Nosotros a quererlos, y a darles todo lo que podíamos con amor.
Cada persona al llegar, trae consigo una historia. Muy especial cada una. Con sus falencias, con todos sus problemas.
Pero el problema mayor, está en aquello que hirió a su corazón.
Se sintieron abandonados, enojados, rechazados, abusados. El resentimiento, nos los ha dejado perdonar. Y nosotros estamos para contenerlos, apoyarlos y darles mucho amor.
No justificando, sino entendiendo, para poder ayudarlos a llegar al perdón. Entonces la idea es que se liberen.
Porque una persona que vive llena de odio, vive oprimida, amargada, no logra satisfacerse con nada.
En cambio, una persona que perdona, olvida,  mantiene una nueva esperanza. Y es lo que todos buscamos. No quedar detenidos en el tiempo.
¿Cómo es tu tiempo en familia?
Escaso, a las corridas. Nos gusta hacer muchas cosas. De hecho estamos preparando un evento, en pocos días y todo el grupo se engancha.
El trabajo en conjunto me encanta, el trato diario te ayuda a conocer a la gente.
Me gusta por ejemplo que aprendan las mujeres a ser ordenadas, limpias, a que estén lindas, a que se valoren como tales.
Estamos siempre buscando cambios, que se pueden hacer en el pelo, etc. Me gusta estar en los detalles.
Hay veces, que le sacamos fotos cuando los chicos llegan y luego cuando el tiempo pasa y siguen con nosotros, las vemos.
¿Qué incluís en tus planes?
Que se sigan abriendo más hogares Beracca.
Porque hay mucha necesidad. Y no es que vivan con nosotros para siempre.
Ellos se restauran, salen de ese detenimiento en su vida, de ese problema y surgen!
El 22 de Abril, se casó un chico que estaba con nosotros. Conoció una salteña preciosa y se enamoró. Cuando le dijimos que estaba pronto para retirarse del centro, decidió quedarse con nosotros para ayudar a otros. Actualmente está en Artigas, abriendo un Centro Beracca allí, el primero en ese lugar.
¿Cómo se logra ese cambio radical en la persona?
Es por eso que necesitamos más centros Beracca.
Hay que ver cómo cambian los niños. Porque la mamá que antes se drogaba, ahora le empieza a prestar atención. Hace los deberes con él, sale a pasear, está tiempo compartido con ese chico. El ejemplo de una madre que antes le compraba video juegos, le llenaba el cuarto de cosas, pero no hacia acto de presencia, nunca estaba.
Hoy es una madre que lo corrige, pero también lo ama.
¿Cuál es tu meta?
Alcanzar el plan de Dios para mi vida. Cuando uno es bendecido, bendice a muchos.
Mi meta es estar siempre conectada  con ese Dios que me limpió, que me libró, que me amó, para seguir siendo el reflejo de su amor.
Que lo bueno de él, permanezca en mi vida, porque la luz de Dios me alumbró para que pueda alumbrar a muchos.
Cuando uno conoce a Jesús, es como que Dios, te da una antorcha encendida. Una luz. Y cuando uno va con la antorcha, alumbra. Vos vas, y siempre vas alumbrando. Mi deseo es que nunca se apague mi antorcha. Y mi mayor  deseo para todas las madres es que  este domingo tengan un muy buen día, porque ser madre es un don de Dios. ¡Feliz día para todas!

A simple vista podemos percibir que es una mujer decidida, llena de humanidad.

Muy creyente, capaz de realizar mucho, y por sobre todo muy abocada a la tarea de entregar todo por el prójimo, por sus hijos.

535055_383813684984722_405409883_nLos propios, son dos: Jonathan de 10 años y Nube de 5.

Vive junto a su esposo Robert, a quien admira por ser un hombre íntegro, en esto de brindar tanto afecto a personas que lo necesitan                             desde hace un  tiempo, entregándolo  todo con el corazón:

¿Es todo un sentimiento lo que te embarga, llevar a realizar esta tarea?

Es una vocación. Es un don que Dios me puso. Siempre me gustaron los niños, pero cuando conocí a Dios esto se agrandó.

Soy evangelista, hace ya veinte años. Empezamos nuestra obra, enseguida de casarnos y decidimos venir a servir a Dios aquí en  Salto, en la iglesia.

Al poco de llegar, comenzamos  a incorporar jóvenes que necesitaban ayuda, y mi esposo, buscando un lugar más amplio.

Encontramos una casa en el campo, y como nunca había estado viviendo en un lugar así, con un hijo de 3 años, no me sentía muy segura. Pidiéndole a Dios para que me diera una orientación, me dijo: sé madre.

Y era lo único que yo sabía hacer, tenía un niño mío, y ser madre, sale del corazón, y cuando uno lo hace con amor, lo hace con gusto, aunque tengamos que tener mucha responsabilidad en lo que hacemos.

Y así comenzaron a llegar jóvenes y no tan jóvenes  a nuestra casa, a integrarse. Nosotros a quererlos, y a darles todo lo que podíamos con amor.

Cada persona al llegar, trae consigo una historia. Muy especial cada una. Con sus falencias, con todos sus problemas.

Pero el problema mayor, está en aquello que hirió a su corazón.

Se sintieron abandonados, enojados, rechazados, abusados. El resentimiento, nos los ha dejado perdonar. Y nosotros estamos para contenerlos, apoyarlos y darles mucho amor.

No justificando, sino entendiendo, para poder ayudarlos a llegar al perdón. Entonces la idea es que se liberen.

Porque una persona que vive llena de odio, vive oprimida, amargada, no logra satisfacerse con nada.

En cambio, una persona que perdona, olvida,  mantiene una nueva esperanza. Y es lo que todos buscamos. No quedar detenidos en el tiempo.

¿Cómo es tu tiempo en familia?

Escaso, a las corridas. Nos gusta hacer muchas cosas. De hecho estamos preparando un evento, en pocos días y todo el grupo se engancha.

El trabajo en conjunto me encanta, el trato diario te ayuda a conocer a la gente.

Me gusta por ejemplo que aprendan las mujeres a ser ordenadas, limpias, a que estén lindas, a que se valoren como tales.

Estamos siempre buscando cambios, que se pueden hacer en el pelo, etc. Me gusta estar en los detalles.

Hay veces, que le sacamos fotos cuando los chicos llegan y luego cuando el tiempo pasa y siguen con nosotros, las vemos.

¿Qué incluís en tus planes?

Que se sigan abriendo más hogares Beracca.

Porque hay mucha necesidad. Y no es que vivan con nosotros para siempre.

Ellos se restauran, salen de ese detenimiento en su vida, de ese problema y surgen!

El 22 de Abril, se casó un chico que estaba con nosotros. Conoció una salteña preciosa y se enamoró. Cuando le dijimos que estaba pronto para retirarse del centro, decidió quedarse con nosotros para ayudar a otros. Actualmente está en Artigas, abriendo un Centro Beracca allí, el primero en ese lugar.

¿Cómo se logra ese cambio radical en la persona?

Es por eso que necesitamos más centros Beracca.

Hay que ver cómo cambian los niños. Porque la mamá que antes se drogaba, ahora le empieza a prestar atención. Hace los deberes con él, sale a pasear, está tiempo compartido con ese chico. El ejemplo de una madre que antes le compraba video juegos, le llenaba el cuarto de cosas, pero no hacia acto de presencia, nunca estaba.

Hoy es una madre que lo corrige, pero también lo ama.

¿Cuál es tu meta?

Alcanzar el plan de Dios para mi vida. Cuando uno es bendecido, bendice a muchos.

Mi meta es estar siempre conectada  con ese Dios que me limpió, que me libró, que me amó, para seguir siendo el reflejo de su amor.

Que lo bueno de él, permanezca en mi vida, porque la luz de Dios me alumbró para que pueda alumbrar a muchos.

Cuando uno conoce a Jesús, es como que Dios, te da una antorcha encendida. Una luz. Y cuando uno va con la antorcha, alumbra. Vos vas, y siempre vas alumbrando. Mi deseo es que nunca se apague mi antorcha. Y mi mayor  deseo para todas las madres es que  este domingo tengan un muy buen día, porque ser madre es un don de Dios. ¡Feliz día para todas!










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